FICHA TÉCNICA



Título obra La casa de Bernarda Alba

Autoría Federico García Lorca

Dirección Margarita Xirgu

Elenco Margarita Xirgu, Aurora Cortés, Aurora Molina

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro del Bosque




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La casa de Bernarda Alba por Margarita Xirgu, en el Teatro del Bosque". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La casa de Bernarda Alba por Margarita Xirgu, en el Teatro del Bosque

Armando de Maria y Campos

Como segunda obra de la temporada que la ilustre actriz española Margarita Xirgu viene realizando en el teatro del Bosque de Chapultepec, a expensas de una empresa particular, pero con la protección del INBA que ha proporcionado a los mejores alumnos de su Escuela Dramática para que integren la compañía que dirige la propia comediante, se eligió otra pieza del poeta granadino Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba, que la señora Xirgu interpretó antes que otra actriz en Buenos Aires, en el teatro Avenida, el 8 de marzo de 1945. Meses después creaba en México a la protagonista de la obra póstuma del poeta granadino nuestra eminente Virginia Fábregas, con una interpretación severa, diamantina, profunda, honda y dramática, con un elenco en el que figuraron varias primeras notabilísimas primeras actrices: María del Carmen Martínez –que estaba eminente en la abuela loca, María Josefa–; Clara Martínez, Andrea Palma y, entre las mejores damas jóvenes de hace doce años, la gran actriz dramática Carmen Montejo, que hizo de la hija menor de Bernarda Alba una creación inolvidable. Entre esta Bernarda Alba de la Xirgu y la insuperable de la Fábregas, vimos, en 1947, de regreso de su gira de Sudamérica, la de María Tereza Montoya, castellana hasta la médula y dramática en el caliente rio de la sangre de que se nutren las mejores creaciones de la sin discusión ni regateos primerísima actriz dramática en lengua de Castilla.

Había interés en ver la Bernarda Alba de Margarita Xirgu, en particular porque actuaría como directora e intérprete de la protagonista. Diré primero algo sobre la dirección, que es lo transitorio o convencional, y que tanto ha dado que rumorear al papanatismo que aquí, como en todas partes, existe. Tengamos presente que la señora Xirgu ha dirigido a actrices incipientes, algunas con mucho porvenir, otra sin nada por delante, como no sea el oscuro oficio de todos los días. Desaprovechó la señora Xirgu a una excelente actriz de larga carera, Aurora Cortés, que era la indicada para darle la réplica como Poncia, la vieja criada, que repartió a una auténtica principiante; así no hay diálogo posible, y la señora Xirgú monologa. Tuvo que reducir a la insignificancia un personaje clave, la abuela María Josefa, por falta de actriz. El importante personaje de Adela se confió a una joven de probable espléndido futuro, Aurora Molina, pero aun inmadura. Las escenas impresionantes en que interviene le permite, sin embargo, mantenerse a flote. Margarita Xirgu se mueve, el además amplio, el grito sostenido y el gesto voluntarioso, como la abeja reina en su panal. Tiene mucha experiencia y le queda aún mucho oficio de actriz a Margarita Xirgu, para recordarnos lo que fue, como en aquella escena superior, en la que habla para sí misma al propio tiempo que hace girar una silla. Esto, eso es lo que los alumnos de la Escuela Dramática que la acompañan en esta temporada deban aprender de ella, porque afortunadamente para Margarita Xirgu, ¡aún hay sol en las bardas!...

En La casa de Bernarda Alba, que García Lorca terminó en 1936 y desde luego leyó en rueda de amigos –y que, al parecer, no escribió pensando en determinada actriz–, aparece otra vez el tema de la soltería expresado en la soledad de las cinco hijas de una autoritaria madre que vela por el honor de la casa en la que ella mandó siempre. Las cinco hijas de Bernarda Alba son prisioneras de su propia virginidad, y, lejos del mundo de los hombres, se mueven como sonámbulas. El ser deseado ¡el hombre! pasa cerca de ellas en una copla:

Ya salen lo segadores
en busca de las espigas;
se llevan los corazones
de las muchachas que miran...

Amelia: ¡Y no les importa el calor!
Martirio: Siegan entre llamaradas.
Adela: Me gustaría segar para ir y venir. Así se olvida lo que nos muerde.

Segadores: (fuera, traspasando un caliente silencio de sol):
Abrir puertas y ventanas
las que vivís en el pueblo,
el segador pide rosas
para adornar su sombrero.

La casa de Bernarda Alba es una dolorosa muestra de lo que pudo llegar a ser el teatro de García Lorca, ya en este drama de depuración estricta de la poesía y de lo humano.

Manuel Altolaguirre, quien perteneció a aquel grupo de íntimos que conocieron en España, Las hijas de Bernarda Alba –así debió haberse llamado el drama– dice que dijo García Lorca: "He suprimido muchas cosas en esta tragedia, muchas canciones fáciles muchas letrillas y romancillos. Quiero que mi obra tenga severidad y sencillez”.

Agradecemos a Margarita Xirgu su conmovido, indiscutido propósito de mantener vivo el teatro de García Lorca, que ella empezó a crear en 1927, encarnando a Mariana Pineda, y con tan justificado motivo rendimos un justo homenaje a otras dos Bernardas Alba que hemos conocido: Virginia Fábregas y María Tereza Montoya, y como realidad y evocación han levantado el polvo de los recuerdos, traigamos a esta crónica fugas una de las más elocuentes estrofas del himno de La barraca, el teatro popular creado por Federico García Lorca, en homenaje al gran poeta sacrificado:

La farándula pasa, bulliciosa y triunfante,
En la misma de antaño, la de Lope burlón.
Trasplantada a este siglo de locura y tomenta,
Es el carro de Tespis con motor de Explosión.