La casa de Bernarda Alba por Margarita Xirgu, en el Teatro del Bosque Armando de Maria y Campos |
Como segunda obra de la temporada que la ilustre actriz española Margarita Xirgu viene realizando en el teatro del Bosque de Chapultepec, a expensas de una empresa particular, pero con la protección del INBA que ha proporcionado a los mejores alumnos de su Escuela Dramática para que integren la compañía que dirige la propia comediante, se eligió otra pieza del poeta granadino Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba, que la señora Xirgu interpretó antes que otra actriz en Buenos Aires, en el teatro Avenida, el 8 de marzo de 1945. Meses después creaba en México a la protagonista de la obra póstuma del poeta granadino nuestra eminente Virginia Fábregas, con una interpretación severa, diamantina, profunda, honda y dramática, con un elenco en el que figuraron varias primeras notabilísismas primeras actrices: María del Carmen Martínez -que estaba eminente en la abuela loca, María Josefa-; Clara Martínez, Andrea Palma y, entre las mejores damas jóvenes de hace doce años, la gran actriz dramática Carmen Montejo, que hizo de la hija menor de Bernarda Alba una creación inolvidable. Entre esta Bernarda Alba de la Xirgu y la insuperable de la Fábregas, vimos, en 1947, de regreso de su gira de Sudamérica, la de María Tereza Montoya, castellana hasta la médula y dramática en el caliente rio de la sangre de que se nutren las mejores creaciones de la sin discusión ni regateos primerísima actriz dramática en lengua de Castilla.
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que era la indicada para darle la réplica como Poncia, la vieja criada, que repartió a una auténtica principiante; así no hay diálogo posible, y la señora Xirgú monologa. Tuvo que reducir a la insignificancia un personaje clave, la abuela María Josefa, por falta de actriz. El importante personaje de Adela se confió a una joven de probable espléndido futuro, Aurora Molina, pero aun inmadura. Las escenas impresionantes en que interviene le permite, sin embargo, mantenerse a flote. Margarita Xirgu se mueve, el además amplio, el grito sostenido y el gesto voluntarioso, como la abeja reina en su panal. Tiene mucha experiencia y le queda aún mucho oficio de actriz a Margarita Xirgu, para recordarnos lo que fue, como en aquella escena superior, en la que habla para sí misma al propio tiempo que hace girar una silla. Esto, eso es lo que los alumnos de la Escuela Dramática que la acompañan en esta temporada deban aprender de ella, porque afortunadamente para Margarita Xirgu, ¡aún hay sol en las bardas!... |
Segadores: (fuera, traspasando un caliente silencio de sol): |