Tres en jaque, por Marilú Elízaga y El amor de un extraño por Emperatriz Carbajal Armando de Maria y Campos |
Doña Marilú Elízaga, actriz por voluntad propia, propietaria y empresaria de su teatro -El Caballito, por su cercanía con la estatua ecuestre de Carlos IV, de Tolsá, punto de referencia en la vida citadina- incorpora un nuevo personaje a su corta y triunfal galería de personajes con el de la protagonista de una comedia inglesa de L. du Garde Peach, titulada en la traducción de Eleazar Canale y Rafael Bernal Tres en jaque. El nuevo personaje que crea en español la señora Elízaga es el de una novelista inglesa, excéntrica, un si es o no desequilibrada, que gana mucho con sus novelas, y ha estado casada tres veces y otras tantas se ha divorciado. Un buen día, entre capítulo y capítulo de la novela que dicta a su secretaria, una marisabidilla, decide volver a casarse, ¿y con quién creen ustedes que se lo propone? Con uno de sus tres ex, a los que cita para el objeto, sin que ellos lo sepan, por supuesto, a pasar un fin de semana en su finca de campo, en cualquier lugar de Inglaterra. |
La piececilla de du Garde Peach es francamente entretenida, y como está traducida con respeto, se oye con gusto y divierte de principio a fin. Salvador Novo, que conoce tanto estos medios sociales frívolos, dirigió la comedia de Du Garde-Peache con ritmo vivo, fresco y malicioso, y cuidando hasta el último detalle lo mismo en los movimientos como en los tonos que se producen los personajes; todo se resuelve tan natural y espontáneo que uno tiene que rendirse a la evidencia de que Novo posee el maravilloso secreto de volver fácil lo difícil, más fácil cuanto más difícil. |
índole. El que escenifica Agatha Christie me parece ingenuo y creo que está mal presentado y desarrollado teatralmente; porque no logra interesar de veras al espectador, que a media acción ya sabe que el extraño Bruce Lovel (Francisco Jambrina) prepara el asesinato de Cecilia Harrington (Emperatriz Carvajal). Tal vez esta impresión de ingenuidad en el tratamiento se deba a que estas noches he venido leyendo como descanso intelectual, el apasionante libro de Douglas G. Brown y E.V. Tullet, sobre el extraordinario detective inglés Bernard Spilsbury, llamado El escalpelo de Scotland Yard. El caso de Las desposadas de los baños, serie de asesinatos en mujeres muy semejantes al personaje de Cecilia, cometidos por un apasionante asesino llamado George Joseph Smith, como el del granjero Norman Thorne, un don Juan sanguinario, también especializado en asesinar mujeres, con las que se desposaba, preparando minuciosamente sus espeluznantes sacrificios, que se detallan con acopio de detalles en ese maravilloso libro, eso sí que son grandes argumentos para piezas teatrales de emoción y de suspenso. El amor de un extraño creo que ha llegado a nuestra escena nacional con muchos años y muchos casos similares de retraso. ¿No habrá influido un poco en la postura de esta obra el cargo que actualmente ocupa el señor Fernández Bustamante? No se explica uno por qué se ha llevado a escena esta pieza, entretenida y todo que no dice nada, ni viene a resolver, tampoco, nada. Lo que, probablemente, no será óbice, para que el público acuda a El Caracol y la sostenga un buen número de representaciones. En todo caso, se deberá en gran parte a las estimable interpretación que a pesar de lo borroso de los personajes le dan a la pieza de Agatha Christie, Francisco Jambrina en primer término, Emperatriz Carvajal, un poco insegura, en seguida, y con discreción responsable Hortensia Santoveña, don José Mora, Margarita Herman, Francisco Muller, Yolanda Moro y el debutante Armando Bono. El decorado de Julio Prieto, para dos escenarios, como de este excelente escenógrafo, sirviendo a la obra y del mejor gusto. La dirección de José de Jesús Aceves, muy profesional. |