FICHA TÉCNICA



Título obra Réquiem

Autoría Hanoch Levin

Dirección Enrique Singer

Elenco Miguel Flores, Emoé de la Parra, Harif Ovalle, Alejandra Maldonado, Arturo Reyes, Georgina Tábora, Rodolfo Nevarez, Carlos Orozco, Américo del Río, Haydeé Boetto

Escenografía Atenea Chávez y Auda Caraza

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, "Réquiem. Deleite estético y conceptual", en Tiempo Libre, 14 febrero 2013. p. 19.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Réquiem
Deleite estético y conceptual

Bruno Bert

Entre las muchas cosas que caracterizan la escritura de Chejov está la tristeza, y al mismo tiempo una pena infinita por el animal humano, siempre tan necio, tan ciego a lo que pierde a lo largo de los días hasta que estos se acaban y sólo queda el asombro del momento final. No es extraño si pensamos que –además de su gran talento– fue una persona que luchó contra una enfermedad mortal, la tuberculosis, en una sociedad –la Rusia zarista– también al borde de la muerte. Así que si alguien sintetiza estos sentimientos y compone una obra teatral que reúne anecdóticamente varios de sus cuentos y le pone por nombre Réquiem, no debe asombrarnos, ya que ese es el apelativo que recibe la misa de muertos y es la palabra latina de la que proviene nuestro "descanso". Y menos aún nos asombrará si esta reescritura del material chejoviano procede de Hanoch Levin, un gran escritor israelí que compuso parte de su obra bajo la dolencia de un cáncer que habría de llevárselo en 1999.

Sí, desgraciadamente la opacidad reina en todo el entorno. Pero claro que esto no alcanza para dar calidad y el producto que ahora podemos ver en el Teatro Julio Castillo, bajo la dirección de Enrique Singer, es un material excepcionalmente bello y logrado que apela tanto al sentimiento como a esa razón quebrada que nos deja lo irreparable. Por el origen del material seguramente, por el autor judío cuya obra mereció muchos arios de cartelera e innumerables distinciones, pero también por el equipo local que sabe componer, desarrollar y entregar el espectáculo como si de un réquiem se tratara, en el sentido musical del término.

Resulta curiosa la visión de las escenógrafas –Atenea Chávez y Auda Caraza– de un minimalismo simbolista, con clara referencia al teatro, al cuento narrado, a la construcción artística, a aquello que no debe confundirse empáticamente con la realidad sino con una forma particular de verla, asumirla y representarla. Una interesante propuesta, muy pertinente, que va inteligentemente a contracorriente de nuestras tendencias melodramáticas. Y allí, en ese juego de planos con algunas reminiscencias surrealistas, dos músicos en vivo –Oleg Gouk y Savarthasi Uribe– ejecutan una partitura sonora que se teje con los momentos y acciones de los personajes, de manera alternada entre lo que se sigue con suavidad y lo que choca en la estridencia.

Pero es el equipo actora! el que vehiculiza todos esos factores para hacer de ese "cuento triste" o "poema sobre la muerte", como la define el programa de mano, un deleite tanto estético como conceptual. Ellos son Miguel Flores, Emoé de la Parra, Harif Ovalle, Alejandra Maldonado, Arturo Reyes, Georgina Tábora, Rodolfo Nevarez, Carlos Orozco, Américo del Río y Haydeé Boetto. Nombres casi todos conocidos por sus excelentes trabajos anteriores y que aquí se amalgaman muy bien por la hábil dirección de Singer, a quien vemos crecer como director, hecho bastante inédito para el que además ejerce como funcionario público. Merece también que sea señalado el trabajo de Mario Marín del Río, responsable de los vestuarios, con todo el sabor que da la hibridación entre lo fantástico y lo cotidiano histórico, definiendo y texturizando la puesta.

En definitiva, un material muy sabroso que nos deja un excelente sabor de boca en el inicio de la presente temporada.