FICHA TÉCNICA



Título obra El arrogante español

Autoría Lope de Vega

Dirección José Solé

Grupos y Compañías Compañía Nacional de Teatro

Elenco Arturo Beristáin

Escenografía José Solé

Vestuario José Solé

Espacios teatrales Teatro Julio Jiménez Rueda

Referencia Bruno Bert, "El arrogante español. Una puesta que se disfruta", en Tiempo Libre, 25 octubre 2012, p. 17.




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Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre   |  

Columna Teatro

El arrogante español
Una puesta que se disfruta

Nos cuenta el maestro Solé en el programa de mano, que esta obra la conoció hace casi medio siglo: acababa de ser descubierta entre algunos manuscritos posiblemente censurados en su tiempo y se muestra como trabajo de juventud. Desde entonces sintió deseos de montarla, hasta que finalmente pudo darse hoy, con persistencia admirable por cierto, el gusto de verla puesta sobre la escena.

Efectivamente –y más allá de purismos que mi cultura al respecto no me permite tener–, el material "suena" a Lope de Vega: tiene una asombrosa ligereza...pero no un dibujo de personajes a la altura de un Lope; es habilidosa en su estructura, pero bastante hueca, sin los puntos de sustentación necesarios para dar consistencia al edificio escénico. Madrid puede estar travestido como Roma, pero la vara crítica casi no existe, ya que apenas si está poblada por cortesanas más o menos fáciles y rufianes no muy despiertos en el oficio del robo y el engaño, más, claro, los muchos criados del caso. Naturalmente la escena terminará con el castigo de los malos y el premio de los buenos, pero tanto unos como otros en función de su habilidad y no por sus merecimientos morales.

Así, el constante encadenar de estafa sobre mentira, de a dos y tres simultáneas, vuelve El arrogante español en un ejercicio de estructuras, ritmos y enredos extraordinariamente fértil para el joven autor y nos muestra que es probable que haya tenido problemas con la censura por la reiteración machacosa contra las mujeres, por la imagen que los españoles de este tipo daban por todo el mundo a partir de su necia soberbia y también por algunas escenas un tanto crudas para los gustos de la Inquisición. Hoy podemos disfrutarle como un divertimento muy bien dirigido y con eso es bastante.

Lo asombroso es que el maestro Solé, no sólo monta espectáculo tras espectáculo, con una agilidad de malabarista, sino que en este caso asume también la calidad de la versión, la escenografía y el vestuario. Casi podríamos decir que también actúa, si tenemos en cuenta la cantidad de sustancia presente que le representa sobre el escenario.

Y creo que allí está lo jugoso del trabajo, emergiendo de una amplísima experiencia en todas esas áreas a lo largo de muchas décadas. Así, la cambiante escenografía de las callejas de Roma y las diversas casas y tabernas son resueltos mediante el uso de altos artilugios escénicos sobre ruedas (perialtos o periantos según se guste) que pueden desdoblarse y re articularse con mucha rapidez, incluso portando actores que en segundos pasan de la ventana de un edificio al balcón de otro, haciendo del desplazamiento a la vista un elemento de apoyo y de sabor teatral que no sólo no molesta, sino que contribuye a la eficacia del juego.

Tanto en estos aparatos apenas abocetados en su imagen exterior, como en la multitud de ropajes masculinos y femeninos, lo que vemos es como un puente entre una visión clásica de un montaje del Siglo de Oro y una más ligera, menos solemne, que tiene su nacimiento sobre todo luego de la segunda guerra y su desarrollo en las décadas siguientes.

El núcleo de actores es amplio –como casi siempre corresponde a una obra de este tipo– y se basa en intérpretes de la Compañía Nacional de Teatro, a los que se les agrega por lo menos media docena de invitados. Es decir, una veintena encabezados por Arturo Beristáin, que asume a "el arrogante", en un verdadero esfuerzo de ritmo, proyección y sentido lúdico.

En definitiva, una puesta que se disfruta de un autor que promete, aunque a estas alturas aún se muestre un tanto verde.

El arrogante español o Caballero de milagro, de Lope de Vega. Dir. José Solé. Con la Compañía Nacional de Teatro. Teatro Julio Jiménez Rueda, Avenida de la República 154, Tabacalera (Metro Hidalgo), 5703-1261. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150; descuento del 50% a estudiantes, maestros y afiliados al Inapam; 75% trabajadores del INBA; jueves de teatro $30. Adolescentes y adultos. (Centro)


Notas