FICHA TÉCNICA



Título obra Tom en la granja

Autoría Michel Marc Bouchard

Dirección Boris Schoemann

Elenco Verónica Langer, Pedro de Tavira Egurrola, Leonardo Ortizgris, Alaciel Molas, Anabel Caballero

Notas de escenografía Jorge Ballina/propuesta de espacio

Iluminación Fernando Flores Trejo

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, "Tom en la granja. Trabajo congruente y maduro", en Tiempo Libre, 26 abril 2012, p. 29.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Tom en la granja
Trabajo congruente y maduro

Bruno Bert

Hace ya varios años que conocemos al dramaturgo canadiense Michel Marc Bouchard a través de las puestas que en México ha llevado a cabo Boris Schoemann. Entre ellas la que da el nombre al propio grupo de Boris: Los endebles, o El camino de los pasos peligrosos, por ejemplo. Ahora acaban de estrenar Tom en la granja, al parecer una de las últimas producciones de este escritor de Quebec nacido en 1958, que ya tiene en su haber más de 25 obras, muchas de ellas premiadas. Y, una vez más, el tema tratado es el de la homosexualidad y la relación de esta opción con el entorno socio-familiar y la propia mente de los involucrados.

La estructura anecdótica nos muestra a un joven homosexual citadino que pierde a su pareja en un accidente y decide a viajar a una aislada granja donde viven la madre y el hermano del muerto, posiblemente desconociendo ambos las características de género de su pariente y ajenos al recién llegado, su persona y su rol. Y allí sucede todo.

Como es frecuente a la literatura de Bouchard –al menos en las pocas obras que le conozco– luego de las pinceladas aparentemente naturalistas del principio, el espacio y las circunstancias van rarificándose hacia un sinsentido que pone en alerta la sensación de peligro del espectador. Las relaciones humanas, los sobreentendidos, los errores de conducta, todo contribuye al juego de opuestos que el dramaturgo inserta en su obra, mezclando sutilmente lo que parece verosímil y cotidiano con una realidad alternativa casi insoportable y que tenderá a la destrucción de los personajes, motores de su propia desgracia.

Creo que este trabajo es el más maduro de los que me ha tocado ver. Esto en cuanto a discurso y también como plasmación escénica. Lo que tendería a significar que no solamente ha crecido Bouchard, sino también Schoemann en su labor específica de director y probablemente también de traductor del texto original.

De todas maneras imagino que el mundo de cualquier minoría es cambiante en función de su espacio de inserción, y seguramente el pensamiento de un campesino canadiense se parece poco al de un habitante del DF, que en definitiva es quien recibe el material. Entonces, más que la posible homologación de valores, se da como una exposición de consecuencias que, allende los matices y las palabras, conllevan una gran carga de violencia, tanto sea hacia el otro como hacia sí mismo. El mensaje –suponiendo que pudiéramos expresarlo tan linealmente– no es unívoco, está cargado de contradicciones y supone para el espectador más bien una propuesta de discusión que una plataforma de presentación del problema o un esquema conductual deseable.

La propuesta de espacio –diríamos que hasta casi demasiado ingeniosa en sus variantes, pero claramente pertinente– es de Jorge Ballina, mientras que el diseño de iluminación pertenece a Fernando Flores Trejo. Los actores son cuatro: Verónica Langer, la madre; Pedro de Tavira Egurrola, el que llega; Leonardo Ortizgris, como el hermano del muerto y Alaciel Molas, como una amiga del protagonista que intenta a último momento sacarlo del lugar y la situación. Todos muy sólidos, jugando entre el personaje absolutamente verosímil y la construcción ficcional que nos pone como un negativo del personaje ante la vista.

En definitiva, un Bouchard maduro, que insiste en lo que le preocupa y que incluso mantiene ciertas cargas estilísticas que podemos o no compartir (como su regusto a guiñol, por ejemplo, o un cierto placer por el thriller en las estructuras) y un director con un equipo congruente a un largo trabajo, creando una imagen importante y referente dentro del teatro independiente mexicano con una amplia ventana de ida y vuelta hacia el mundo.

Tom, en la granja, de Michel Marc Bouchard. Dir. Boris Schoemann. Con Verónica Langer, Pedro de Tavira, Leonardo Ortiz Gris, Alaciel Molas y Anabel Caballero. Teatro Santa Catarina, Plaza Santa Catarina 10, Coyoacán, 5658-0560. Jueves y viernes, 19:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150; descuento del 50% a estudiantes, maestros, afiliados al Inapam, UNAM, jubilados del ISSSTE e IMSS, jueves $30. Adolescentes y adultos. (Sur)