FICHA TÉCNICA



Título obra Confesión

Autoría Rodolfo Guillén

Dirección Israel Almanza

Elenco Luis Eduardo Yee, Elías González, Jennifer Lucero, Fernando Sánchez, Alejandra Lugo, Cecilia Zolev, Joana Ochoa

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Referencia Bruno Bert, "Confesión. Material de transición muy disfrutable", en Tiempo Libre, 1 marzo 2012, p. 22.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Confesión
Material de transición muy disfrutable

Bruno Bert

El llanto de las nuevas generaciones, su visión irónica, desgarrada e incluso a veces cargada de humor negro, resulta un tema constante en las artes, incluyendo por supuesto el teatro, desde hace tantas décadas como el más viejo de los aún vivos. Así que Confesión, la obra de Rodolfo Guillén bajo la dirección de Israel Almanza que se está presentando en La Capilla, halla un cauce natural donde reiterar el discurso bajo nuevas formas y palabras.

Aquí los jóvenes encuentran, por un lado, un foro abierto a las nuevas expresiones, ya ampliamente conocido en nuestro medio y de bajos costos; y por el otro una estructura dramatúrgica sencilla, de personajes definidos, capaces de ser jugados sin prácticamente requerimientos externos a la propia actuación en un espacio vacío que se va re-significando en cada situación, en cada escena. Los temas son los de siempre: la soledad, el extrañamiento, la violencia, el mundo social del entorno inmediato y familiar; las formas de encarar la pareja, las cobardías abiertas o parcialmente confesadas. Eso: confesiones sobre lo que marca a una generación sin necesariamente asumir un tono admonitorio, tratar de proponer soluciones, lanzar anzuelos a la esperanza... arena que se marca y se borra con la resaca a la orilla de un mar que históricamente no se detiene en su monótono transcurrir, aunque en cada caso este tiempo sea el único disponible para cada grupo humano que transita desde la adolescencia hasta la muerte inevitable.

Creo que se trata de un juego escénico necesario, como una práctica reflexiva de los que lo hacen, sobre los lenguajes empleados, sobre los conocimientos adquiridos. Algo así el afilarse de las uñas de los felinos, que van tallando una madera sin tener precisamente que extraer una forma determinada y contundente. Es una corriente subterránea de la que cada tanto emerge, muy excepcionalmente, una voz diversa y una fuerza distintiva. Y está bien, no se puede crecer si no se camina.

Los actores son Luis Eduardo Yee, Elías González, Jennifer Lucero, Fernando Sánchez, Alejandra Lugo, Cecilia Zolev y Joana Ochoa. Muy jóvenes todos ellos, con bastante vida e impulsos, capaces de intentar una transgresión y también comprometerse con el discurso del autor y director a través del cuerpo y la palabra. Un equipo consistente y atractivo, que muestra su nivel de desarrollo sin que tengamos que pedir de ellos más de lo que pueden y entregan. Una etapa hacia una consolidación profesional que no abarca sólo a los intérpretes, sino también al director y al autor mismo.

Es interesante la línea propuesta por Rodolfo Guillén, aunque (y tal vez justamente por esto) en complicidad con Almanza, trata de invalidarse en su línea de sobrevaloración de la palabra, en su estructura aparente de material convencionalmente textual. Las palabras se gastan como portadoras de conceptos, e incluso como piedras de una construcción escénica. Hoy buscamos más las estructuras, los vacíos, los rompimientos, los grandes arcos quebrados, lo que no se dice y pulsa por hallar una forma en el escenario. El director intenta avanzar por ese campo de ruinas, pero aún respeta la validez de lo convencional, aunque se lo pinte de colores estridentes o se lo destripe un poco, sin llegar al verdadero horror que puede transformar la risa en un rictus borroso que anticipa la muerte. Está bien, "a cada quien su vida" como decía Basurto hace infinitos años transitando un camino parecido, aunque por supuesto, condicionado por las necesidades y posibilidades de su momento histórico.

En definitiva, un material de transición, disfrutable como tal, con la precariedad que implica cualquier intento, con la capacidad de contener su propio abandono en una deseable metamorfosis hacia la madurez.

Confesión, de Rodolfo Guillén. Dir. Israel Almanza. Con Jennifer Lucero, Luis Eduardo Yee, Fernando Sánchez, Cecilia Zolev, Alejandra Lugo y Elías González. Teatro La Capilla, Madrid 13, Coyoacán, 3095-4077. Jueves, 20:00 horas. Locs. $120 general; $80 estudiantes, maestros y afiliados al Inapam. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. (Sur).