FICHA TÉCNICA



Título obra Gardenia club

Autoría Eloy Hernández

Dirección Lila Avilés

Elenco Alma Chávez, Ana Zavala, Andrea Riera, Arturo Báez, Eduardo Tanús

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, "Gardenia club. Punto de partida", en Tiempo Libre, 2 febrero 2012, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Gardenia club
Punto de partida

Bruno Bert

Decía un amigo hace infinitos años: "Salvo que seas el autor de El ciudadano Kane, siempre empieza por la obra número dos... así sea la primera, claro". Había un cierto cinismo, pero también un conocimiento de mercado, que pide o el enfante terrible o experiencia vigente. Esto viene a referencia por el estreno de una ópera prima en ' a Gruta, Gardenia club, pensada y dirigida Jr Lila Avilés y Eloy Hernández.

Sin embargo creo en el derecho al crecimiento y siempre he pensado que Orson Welles nunca logró igualar esa genialidad de su primer filme. Aquí la concepción de la autora y directora es simpática aunque no necesariamente nueva: un bar del recuerdo para apelar a la melancolía. Extrañamente, ese salón de baile de los cuarenta parece contener a actores mucho menores de los que podrían tener al menos reminiscencias reales de lo que fue aquello. Por lo que lo que el acto se transforma en una invención de la nostalgia. Y no por el pasado, sino como una nostalgia de futuro. Un contrasentido, claro, pero el teatro lo permite y la literatura también, con algún que otro antecedente ilustre.

Ahora, algunos puntos para la reflexión de los hacedores. Primero, excelente la idea de involucrar al público, pero hay un error mecanicista al pensar que moverlos de aquí para allá significa involucración: más vale generar un impulso que no se cumple que crear movimientos forzados que distraen. Segundo, el sistema de monólogos produce fragmentación, y eso va contra idea de "danzar", que tiende a un continuum con variaciones y pausas rítmicas; y tercero, cada texto en teatro debe verse y cada silencio oírse. De lo contrario se peligra hacia la linealidad, a escuchar lo que ya se sabe y a crear baches en las bajadas de tensión.

Aclaro que estoy lejos de decir "lo que hay que hacer" –eso no hace parte de la crítica–, sólo me permito señalar algunos lugares del cuadro que creo pueden ser reconsiderados desde otros puntos de partida para refrescar la mirada y añadir posibilidades. Ahora el espacio: no hay un escenógrafo y sin embargo hay una concepción de universo, no está mal, sobre todo porque conlleva fluidez, al menos potencialmente y la luz juega con habilidad. Los personajes: se quedan a mitad camino entre el estereotipo (la loca, el machín, etcétera) y el personaje de cabaret (provocadores de reacción entre el público), por lo que navegan en una cierta indefinición que se aúna a lo que parece falta de experiencia o de kilometraje de pista (de baile), preocupados por un lado y con una energía interesante por el otro. Creo que por este lado, tranquilizadas las tensiones del estreno y usando un cierto eros dramaticus podrían avanzar y crecer en poco tiempo.

En definitiva, tomado como punto de partida (que eso es una ópera prima) nos muestra una pieza que permite intuir tanto en el elenco como en Eloy y Lila capacidades de una segunda puesta que evite el acné de la primera, pero se apoye en los aciertos de la misma para darnos un teatro vital, con humor y el manejo siempre complejo de las identidades a través de un dominio de lenguajes. Allí estaremos para verlos.

GARDENIA CLUB, de Eloy Hernández. Dir. Lila Avilés. Con Alma Chávez, Ana Zavala, Andrea Riera, Arturo Báez y Eduardo Tanús. Foro La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe inn (MB Altavista), 4155-0900. Miércoles, 20:30 horas. Loc. $150. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. (Sur)