FICHA TÉCNICA



Título obra Más pequeños que el Guggenheim

Autoría Alejandro Ricaño

Dirección Alejandro Ricaño

Elenco Adrián Vázquez, Austin Morgan, Hamlet Ramírez, Rodrigo Hernández, Miguel Corral

Espacios teatrales Sala Xavier Villaurrutia

Referencia Bruno Bert, "Más pequeños que el Guggenheim. Sobra valentía", en Tiempo Libre, 16 septiembre 2010, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Más pequeños que el Guggenheim
Sobre valentía

Bruno Bert

El espectáculo tiene un cierto aire de desamparo. Se trata de Más pequeños que el Guggenheim, un trabajo escrito y dirigido por Alejandro Ricaño que se está presentando en la Sala Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque. Creo que podría tomársele como un posible ejemplo del teatro de provincia, ya que el proyecto está producido por un colectivo teatral formado por cuatro compañías independientes de Xalapa.

Todo tiene el aspecto de una reflexión sobre el teatro como oficio y sobre quienes lo asumen desde el sueño o la frustración que muy frecuentemente se halla a las puertas de cada titulación profesional. Es decir, que lo que se lanza al escenario son cuatro personajes que intentan hacer una obra y con ella construir un sentido para sus vidas, un tanto desvaídas y sin objetivos. Algo así como construir un imposible, en doble vertiente de lo personal y lo artístico y social.

Hay una gran economía de medios y el espacio no está vestido desde afuera, es decir, desde la frontera que delimita y contiene, sino desde adentro, como una pequeña luz que irradia cada situación, marcando un aspecto focal, una instantánea casi fotográfica, rodeada de un espacio que se pierde o se diluye en el vacío. Así, no hay una escenografía propiamente dicha, sino apenas un ganar temporalmente un pequeño espacio-isla para decir una palabra que de inmediato nos dejará desvalidos para el instante siguiente. Este manejo se hace tanto en la obra que vemos, como en la que los personajes intentan construir, ya que con frecuencia se confunden y los actores se evaporan en su identidad si no se les da un carácter de personaje, mientras que éstos son apenas bocetos colgados al cuello de esos seres insignificantes. El ser-humano y ser-personaje se funden indisolublemente en una identidad tan precaria, que ni son capaces de decir su palabra teatral porque nunca se termina de componer la obra, ni les es posible existir como personas porque carecen de rumbo y acción, y son estas dos cosas las que nos definen como tales.

Una obra, entonces, con un aliento existencial "que podría ser una biografía de cualquiera", según reza el programa de mano. Interesante como propuesta, arriesgada como camino, difícil como manejo de lenguajes y estructuras. Probablemente no hay nada más complicado para definir o formular que lo que es brumoso, indefinido y confuso, porque corremos el riesgo de perdernos en la indefinición, en la ausencia de puntos de apoyo y en la porosidad de las formas. Es decir, que frente a este panorama es necesaria una gran presencia a la sombra del producto, sobre todo en la dirección, para orientar y definir sin desvirtuar. Creo que el autor/director es una persona capaz como para hacerse una propuesta de esta índole, pero tal vez sin la suficiente experiencia en este domar nubes que lanza al escenario. De allí que la obra, en el montaje que nos presenta, tiene variados puntos de seducción, pero también pérdidas y ausencias que la debilitan.

Los actores son cuatro: Adrián Vázquez, Austin Morgan, Hamlet Ramírez y Rodrigo Hernández (alterna con Miguel Corral), quienes juegan constantemente ese andar por la frontera entre persona y personaje, entre ficción y frustración, entre existir o ser borrados por el viento de lo intrascendente. Trabajo muy complejo en el que suelen salir airosos, pero no en todo momento.

En definitiva, sobra valentía, se tiene capacidad, se lanza el riesgo, se propone un terreno pantanoso. Creo que vale la pena apostar por todo ello, aunque en la fotografía contra ese monstruo de perfección vanguardista que es el Guggenheim, sólo se intuyan las figuras.

MÁS PEQUEÑOS QUE EL GUGGENHEIM. Autor y director Alejandro Ricaño. Con Adrián Vázquez, Austin Morgan, Hamlet Rodríguez y Rodrigo Hernández. Sala Xavier Villaurrutia, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8771. Viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 75 mins. (Centro)