FICHA TÉCNICA



Título obra Las tandas del centenario

Autoría Carlos Pascual

Dirección Carlos Pascual

Elenco Pilar Boliver, Eugenio Bartilotti, Pedro Kóminic, Verónica Alvarado

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, "Las tandas del centenario. Débil nota amable", en Tiempo Libre, 9 septiembre 2010, p. 20.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Las tandas del centenario
Débil nota amable

Bruno Bert

Cuando queremos evocar el teatro del Porfiriato o de la Revolución, lo primero que se nos ocurre son las tandas. Así que no resulta extraño que, dentro de los festejos patrios del 2010 se haya incluido una puesta que se llame Las tandas del Centenario, escrita y dirigida por Carlos Pascual.

El material, de poco más de dos horas de duración, intenta algo así como una libre aproximación histórica a ese tipo de teatro, narrando simultáneamente los cambios sociales y de la compañía a lo largo de los 20 años que van desde don Porfirio en sus días finales, hasta la elección de Obregón. Entonces, uno de los protagónicos es el teatro mismo, incluso como edificio, y para eso se toma al Julio Castillo y se trabaja bajando y subiendo telones, luces y todo tipo de objetos a la vista del público a lo largo del espectáculo. Los técnicos siempre están presentes, lo mismo que las zonas de descarga y hasta a lo lejos se intuyen los camerinos. Allí, entre numerito y numerito, se van contando las inverosímiles historias y luchas de los integrantes de la compañía, tan bizarras como las que suceden fuera en el plano político.

Tal vez las características que distinguían aquellas noches de teatro no eran demasiadas pero muy claras: bellas escenografías (así fueran telones pintados), deslumbrantes vestuarios, incisivo humor muy directo sobre el acontecer cotidiano y los tópicos del momento, y seguramente también un coro de bellas muchachas y una diva (y frecuentemente también su contraparte masculina) muy a la moda, exhibiéndose para sus posibles y generosos admiradores. Se bailaba, se cantaba, se hacían chistes más o menos procaces y se programaban las cenas y fiestas posteriores.

Casi todo eso ha muerto porque las costumbres ya no son ni parecidas. En ese tiempo el público era lo esencial, y la asistencia a la función no consistía sólo en mirar a los artistas sino a los otros espectadores, que por supuesto se hacían notar de manera explícita, tan escandalosa que hoy no toleraríamos. Es por ello que los teatros de la época tenían una platea semicircular con abundantes palcos para que todos se espiaran y cuchichearan a gusto. Era la burguesía en auge exhibiendo las abundantes pechugas de sus ricas esposas y compradas amantes. Ellos y ellas eran los verdaderos protagonistas y los artistas sólo un lujoso enmarcado de oropeles. Hoy las divas y el can-can no interesan, al menos de manera lineal, y las producciones son mucho más modestas al ritmo de las crisis. Todos los factores entretejidos que le daban vida y sentido han cambiado, dejando una sensación de ingenuidad lejana y apenas nostálgica.

Con todo esto quiero decir que ni podemos reproducir lo de antaño ni tiene demasiada importancia hacerlo. Aquello era algo integrado al acontecer social. Hoy resulta apenas una débil nota amable, muy al margen de lo que interesa vitalmente.

Entonces, este tipo de espectáculos están condenados a ser una especie de sombra fantasmal por más voluntad y talento que se le ponga. Aquí el equipo es pequeño –apenas seis actores: Pedro Kóminik, Pilar Boliver, Eugenio Bartilotti, Delia Rodríguez, Olinca Velázquez y Verónica Alvarado– y la producción generosa por un lado, pero modesta al fin y al cabo, dadas las escaseces de entonces y de hoy. Todos trabajan poniendo sin regatear las capacidades de que disponen, pero es claro que las figuras de Boliver y Kóminik destacan ampliamente en eficacia y simpatía. El tiempo transcurre con facilidad, los números son ágiles, la obra muy llevadera...pero nada más.

Las fotografías descoloridas de antaño no logran nueva notoriedad, ni siquiera a partir de la voluntad expresa para que el espectáculo tenga ecos en los hechos y gustos de hoy.

LAS TANDAS DEL CENTENARIO. Autor y director Carlos Pascual. Con Pilar Boliver, Eugenio Bartilotti, Pedro Kóminic y Verónica Alvarado. Teatro Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8346. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 150 mins. (Centro)