FICHA TÉCNICA



Título obra Eurídice

Autoría Sarah Ruhl

Dirección Otto Minera

Elenco Ana Serradilla, Luis Gerardo Méndez, Alejandro Calva, Arturo Barba

Espacios teatrales Centro Cultural Helénico

Referencia Bruno Bert, "Eurídice. Entre fantástico y cotidiano", en Tiempo Libre, 3 junio 2010, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Eurídice
Entre fantástico y cotidiano

Bruno Bert

Creo que Eurídice (2003) es la primera obra de Sarah Ruhl que se presenta en México. Ella es una dramaturga americana de alrededor de 35 años con un consistente currículum que le ha permitido, entre otras cosas, ser finalista para un Pulitzer, pero que no ha logrado aún un lanzamiento internacional, posiblemente merecido, por lo que es conocida más bien en su propio país, sobre todo entre círculos intelectuales. Tiene una escritura particular, de diálogos inteligentes y estructuras que de manera simultánea son capaces de mostrarse muy "convencionales" y sin embargo, profundamente incitadoras a nuevas formas de aproximación y montaje. Mencionando esto último, pienso que la Eurídice que ahora Otto Minera nos presenta de ella como director, en el Teatro Helénico, puede ser un ejemplo de ello.

El mito de Eurídice es por todos conocido, ya que es parte de la tradición griega más admirada y que en los últimos siglos ha pasado por interpretaciones operísticas, teatrales y hasta cinematográficas (¿quién no ha gustado aquel clásico brasileiro que fue Orfeo negro?), reiterando bajo el cielo de todas las tierras y tiempos la historia de la ninfa que, escapando del asedio amoroso de un pastor competidor de su amado Orfeo, cae herida de muerte por la mordedura de una serpiente.

Desesperado, su amado, acompañado por supuesto de su incomparable lira, baja a los infiernos y va seduciendo con su música a cuantos se le oponen. Hasta conmover al mismo Has, que le concede el regreso de Eurídice a la tierra, bajo la condición de que jamás se vuelva para comprobar si le sigue en el camino de retorno. Él acepta, pero, impaciente, voltea y la pierde para siempre.

Es decir, el tema es el recuerdo insoportable del amor perdido. De la pareja, y también del amor paterno, aquí humanizado, naturalmente, porque el padre original de la ninfa era nada menos que Zeus. Además, en el mito clásico el verdadero protagonista es Orfeo y su desgracia, que incluso se prolonga más allá de la pérdida de la amada en su desafortunada muerte. Aquí, en cambio, la mirada principal está puesta sobre la mujer, en un clima contemporáneo, fantástico, con no pocos toques de surrealismo, donde las piedras hablan y el multimedia lanza imágenes multicolores mientras el espacio se fracciona constantemente, como los planos de un sueño.

La escenografía e iluminación están a cargo de Philippe Amand, que logra generar una atmósfera ambigua, móvil y densa como el humo, de capas transparentes, entre las que se mueven los personajes entre fantásticos y cotidianos de esta mezcla de tragedia, comedia y vodevil, llena de sugerencias psicoanalíticas. Un mundo ligero, levemente divertido, capaz de convocar imágenes seductoras como la lira de Orfeo, y pensamientos complejos manejados con un desparpajo cotidiano y un airecillo poético.

Seguramente la elección del elenco ha sido acertada y destacan Ana Serradilla como Eurídice y Alejandro Calva como su padre. Orfeo está en manos de Luis Gerardo Méndez y el papel de Hades lo toma Arturo Barba. Correcto el trabajo de estos últimos, aunque con un punto de destaque la presencia del coro, constituido por Ramón Barragán, Isábel Aerenlund y Luis Villanueva. Pero es la mano de Otto Minera la que pone nota de originalidad al trabajo y un ensamblaje muy atractivo al conjunto. Bueno, ya le tocaba, ya que es un director creativo del que he visto excelentes puestas en tiempos no tan lejanos.

En definitiva, un espectáculo complejo que puede ser disfrutado por los que ya conocían las diversas caras de Eurídice, y por los que recién aquí se enteran de su historia y lo que de esta pueda pertenecernos por elevación.

EURÍDICE de Sarah Ruhl. Dir: Otto Minera. Con Ana Serradilla, Luis Gerardo Méndez, Alejandro Calva y Arturo Barba. Centro Cultural Helénico.