FICHA TÉCNICA



Título obra Oleanna

Autoría David Mamet

Dirección Enrique Singer

Elenco Juan José Bernal e Irene Azuela.

Referencia Bruno Bert, "Oleanna. Excelente texto con factura tradicional", en Tiempo Libre, 27 mayo 2010, p. 28.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Oleanna
Excelente texto con factura tradicional

Bruno Bert

David Mamet (1947) es desde hace mucho tiempo no de los "grandes" del teatro estadounidense; a pesar que esta es sólo una de las actividades que maneja y en cine, por ejemplo, es al menos tan prestigioso como en la escena. Su producción, sin ser demasiado extensa supera la treintena de obras, con algunos títulos muy conocidos que han transitado por muchos teatros del mundo con éxito. Hoy de él podemos ver en uno de los teatros del INBA Oleanna (1992), un "clásico” ya que había sido montado entre nosotros, bastantes años atrás, teniendo a Enrique Singer como uno de los protagonistas, mismo que ahora asume la dirección para poder asistir desde el exterior al duelo de intereses que primero lo había involucrado.

Son apenas dos personajes en el reducido espacio de un cubículo universitario: un profesor exitoso y desenfadado y una alumna apocada y con problemas de aprendizaje. El material se caracteriza por una factura muy eficiente. Algo así como aquellos "cubos mágicos" que podemos girar en todas sus caras alterando cortante mente el resultado tonal de la superficie, mientras resulta inalterada la estructura. Un teatro de la palabra que se expresa sobre todo por la habilidad dialéctica de los interlocutores, capaces que cambiar y sorprender a cada paso.

El tema central es el poder, corra ponente que se filtra en las relaciones humanas generando arbitrariedades y destrucción a cada paso. Aquí, se matiza sobre el bastidor de la comunicación, los sistemas de enseñanza, la importancia del libre pensamiento y demás elementos que contienen las relaciones entre profesor y alumno.

Mamet es hábil, por lo que a esta tupida trama de ideas le adjunta la piel de lo emotivo y nos va sugiriendo que tomemos partido por una u otra parte, hasta dejar al desnudo que cualquier parcialidad al respecto nos hará equivocar. El poder suele manejar se aun sin advertirlo, casi como un elemento natural de nuestras acciones que consideramos más justas y ecuánimes, y de golpe aparece en su fase monstruosa pronta a devorar al interlocutor que se ha vuelto adversario.

La pequeñez física del universo mostrado –apenas unos pocos metros cuadrados con un escritorio y dos sillas– vuelve el espacio escénico (de Auda Caraza y Atenea Chávez) la lente de un microscopio que amplifica la aparente insignificancia de un tipo de relación que se multiplica hasta el infinito en todas las universidades y casas de estudio del mundo. Allí el virus toma la forma de las palabras, tanto dichas como escritas o impresas, y una vez lanzadas evolucionan a partir de la habilidad del director en una puesta que es casi la labor de un miniaturista. Y por supuesto de los dos únicos actores que, aunque individual y psicológicamente dibujados, terminan por representar todo un espectro social, especialmente de la sociedad norteamericana.

El profesor esta asumido por Juan Bernal y la alumna queda en manos de lrene Azuela. Un duelo entre iguales, sobre todo por la capacidad de introducir matices y veladuras que muestran o apenas sugieren lo que las palabras intentan evitar o esconder. Un trabajo muy sólido el de ambos, seguramente apoyado y conducido por Singer, quien conoce el material.

Tengo muy buenos recuerdos de la primera puesta, en la que podíamos disfrutar las dificultades vencidas por la directora de entonces. Dude antes de ver la actual, pero encuentro que cuando hay ingenio siempre se pueden abrir nuevas puestas a tara mismo territorio, que nos lo hagan ver de manera novedosa y atractiva En definitiva, un material textual excelente, pero de factura tradicional, capaz de abrir se a nuevas perspectivas, con un sólido equipo que a su vez nos habla del poder de las relaciones humanas y del propio teatro.

OLEANNA, de David Mamet, Dir. Enrique Singer. Con: Juan José Bernal e Irene Azuela.