FICHA TÉCNICA



Título obra 3- 2- 1- 0...

Autoría Ernesto Anaya Ottone

Dirección Ernesto Anaya Ottone

Elenco Lydia Margules, Arnoldo Picazzo, Muriel Ricard

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, "3- 2- 1- 0... Mecánica del fin del mundo. Para polemizar sin solemnidad", en Tiempo Libre, 22 octubre 2009, p. 33.




Título obra Mecánica del fin del mundo

Autoría Lydia Margules

Dirección Lydia Margules

Elenco Lydia Margules, Arnoldo Picazzo, Muriel Ricard

Notas de escenografía Autor y director Ernesto Anaya Ottone. Teatro Santa Catarina

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, "3- 2- 1- 0... Mecánica del fin del mundo. Para polemizar sin solemnidad", en Tiempo Libre, 22 octubre 2009, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

3- 2- 1- 0... Mecánica del fin del mundo
Para polemizar sin solemnidad

Bruno Bert

El diccionario plantea que un “experimento” es un conjunto de operaciones destinadas a provocar un fenómeno para estudiarlo u observar sus efectos. Esto, generalmente en las ciencias. Pero claro que en teatro también se hacen, y ahora estamos frente a un conjunto de ellos que la UNAM realiza bajo la coordinación artística de Luis Mario Moncada con el nombre de Proyecto 2012. Allí, ocho creadores fueron invitados a expresar escénicamente el ánimo que despierta los estados apocalípticos. Así, se estableció una serie de reglas, se formaron mancuernas y ahora se presentan los resultados en el Teatro Santa Catarina. Me tocó ver el trabajo de una de estas parejas, que comenzaron como dos obras independientes y finalmente quedaron fusionadas en un solo trabajo que tiene por nombre 3-2-1-0... Mecánica del fin del mundo, con la autoría y dirección de Ernesto Anaya para 3-2-1-0... y Lydia Margules para el otro, segmentos, en definitiva, de una sola tirada teatral.

Lo primero que advertimos al entrar en la sala es que el orden público/actores está invertido. Generalmente en ese pequeño foro los espectadores semi rodean a los intérpretes. En este caso, en cambio, nosotros estamos en el centro y las acciones escénicas digamos que nos envuelven por turno a distintos niveles, desde el suelo hasta el primer piso. En continuidad a este alterar del espacio, tenemos lottie parte de las escenas suceden en el interior de los camerinos y sólo podemos seguirlas por video. Entonces, la física del espectáculo es la primera en modificarse, y con ella el sistema de relaciones con los actores y el material presentado, imponiendo la fragmentación tanto en la aprehensión como el sentido de lo que se nos entrega. El hilo conductor parecen ser las cinco fases del enfermo terminal: negación, ira, depresión, negociación y resignación. Que se ven anunciadas al avanzar por ellas. Luego, éstas se encarnan o ilustran a través de una serie de personajes que van desde los cuatro jinetes ("jockeys" les llaman) del Apocalipsis, pasando por Marx y Engels hasta Moctezuma y Cortés, más una serie de seres más o menos indefinidos e irreconocibles que básicamente son eso: personajes en una estructura móvil jugando a mostrar distintas posibilidades en los resultados combinatorios.

Es interesante, pero tal vez necesitaríamos más herramientas para gozar del juego o establecer juicios de valores. Los juegos no son más que un entramado de reglas que hay que conocer si se quiere jugar. Los hacedores, a través de todo el tiempo de gestación y elaboración, han tenido la posibilidad de crear las reglas, de aceptar o contravenir las que les proponían los convocantes, de asimilar el proceso y de familiarizarse con lo que se buscaba. Nosotros no. Las pocas líneas explicativas del programa de mano no son suficientes y entonces recibimos el paquete pero no el mapa, y siendo un experimento, establecemos nuestros parámetros en prescindencia de los objetivos de sus hacedores.

No sé si estará bien, pero me deja un poco con la sensación de ser parte de las piezas, ratón blanco que corretea por el laberinto de las imágenes para gusto de sus inventores y no co-disfrutador de algo que evaluamos juntos en paridad de condiciones.

Los roles habituales, incluyendo a los actores, mantienen la dualidad de lo reconocible, incluso de lo convencional, pero con desajustes que producen una tensión hacia el caos, hacia el desorden, hacia la disolución. En las ropas, los gestos, los objetos y hasta los textos. Como un baño surrealista en una estética bastante ambigua.

En definitiva, un material para polemizar sin ponernos demasiado solemnes.

MECÁNICA DEL FIN DEL MUNDO. Autora y directora Lydia Margules. Con Lydia Margules, Arnoldo Picazzo y Muriel Ricard. 3-2-1-0... Autor y director Ernesto Anaya Ottone. Teatro Santa Catarina, Plaza de Santa Catariña 10, Coyoacán, 5658-0560. Sábado, 19:00 horas. Loc. $140 general; descuento a estudiantes, maestros, jubilados del ISSSTE e IMSS y afiliados al Inapam, jueves $30. Adolescentes y adultos. (Sur)