FICHA TÉCNICA



Título obra Riñon de cerdo para el desconsuelo

Autoría Alejandro Ricaño

Dirección Angélica Rogel

Elenco Omar Medina, Pilar Cerecedo

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Referencia Bruno Bert, "Interesante, sugestiva e inmadura", en Tiempo Libre, 8 octubre 2009, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Interesante, sugestiva e inmadura

Bruno Bert

Hay un teatro de cámara y hay un micro teatro, expresión de intimidad aún mayor, si es posible, que congrega a un puñado de espectadores dispuestos a escuchar, y compartir si es el caso, una historia narrada a media voz. Y de esto hace parte Riñón de cerdo para el desconsuelo, una obra de Alejandro Ricaño, que bajo la dirección de Angélica Rogel se presenta en el pequeño foro de La Capilla.

En realidad, parece un juego de experimentación sobre todo del dramaturgo, que convoca a dos personajes –una pareja "disfuncional" la llaman en el boletín de prensa– que tienen ecos en los creados por Joyce. Pero no llegan a ser tal cosa. Aquellos suelen ser acerados, de tonos grises, extremadamente fragmentados y residuales. Aquí en cambio, el carácter de ambos es mucho más latino, casi afrancesado, y en ellos Joyce es un Godot lejano, referente al fin, pero con una matriz muy distinta aunque ellos desearan lo contrario.

Hay una cierta confusión en la narrativa –porque en definitiva se adscribe bastante a lo que hoy llaman "narraturgia" con una pizca de ingenuidad– que hace que la obra quede a medio camino entre el desarrollo tradicional de una historia entre contada y vivida, y las técnicas constructivas de Joyce, mucho más ancladas en la destrucción deliberada y la reconstrucción a partir de los restos. Una deconstrucción orgánica que echa las bases a todo su sistema narrativo, tanto teatral como literario en general. Entonces, como que seguimos caminos que se truncan, desvíos que parecen conducentes, y un cierto despiste general en los andares de estos personajes que sueñan con otros que a su vez esperan a un tercero. Sí, tiene razón, no es muy claro. Pero de todas maneras no es la claridad un valor certero de cambio en el arte. Sino que apenas una posibilidad entre tantas.

Es interesante el referente espacial porque está constituido por tres mamparas de distinto tamaño, que al plegarse se vuelven algo parecido a maletas enormes. Las primeras sugieren un posible laberinto; las segundas cajas-cuadernoslibros, que son el bagaje casi único que sostiene a estas creaciones y eventualmente a su autor en esta aventura. El diseño de esta escenografía y de la iluminación es de Melisa Varish, seguramente en complicidad con la directora, que parece trabajar con una escritura mínima, sobre todo a través del manejo de actores. Ellos son Omar Medina y Pilar Cerecedo. Los personajes están diseñados como muñecos un tanto entrañables y otro poco de tosquedad evidente. Algo así como una Giulietta Masina y un Anthony Quinn en versión nórdica, y de nuevo con reminiscencias a Beckett aunque con nombres naturalmente franceses. Se nota un poco la mano que los guía y la dureza de los rasgos, pero esto puede que sea intencionado.

Bueno, que Riñón de cerdo... termina resultando interesante, sugestiva en su construcción y propuesta, pero también un poco inmadura tomándola como producto final. Es como si estuviera necesitada de un nuevo tratamiento literario y una reelaboración escénica. Se me antoja pensarla como si de un working progress se tratara y esperar de ella una siguiente versión. Eso me permite valorarla como impulso en un proceso más que como un punto de arribo. Y siendo así, es un trabajo apetecible a pesar de sus limitaciones y sus variados y a veces aparentes guiños de complicidad en clave.

RIÑÓN DE CERDO PARA EL DESCONSUELO, de Alejandro Ricaño. Dir. Angélica Rogel. Con Omar Medina y Pilar Cerecedo. Teatro La Capilla, Madrid 13, Coyoacán, 3095-4077. Domingo, 18:00 horas. Loc. $100. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. (Sur)