FICHA TÉCNICA



Título obra La lengua de los muertos

Autoría David Olguín

Dirección David Olguín

Elenco Rodolfo Guerrero, Humberto Solórzano, Gerardo Taracena, Marco Aurelio Nava

Espacios teatrales Teatro El Milagro

Referencia Bruno Bert, "La lengua de los muertos. Juego de realidad y ficción", en Tiempo Libre, 1 octubre 2009, p. 45.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La lengua de los muertos
Juego de realidad y ficción

Bruno Bert

Cada historia social contiene un apreciable número de "invenciones", mitos populares, tradiciones no comprobables y ficciones por el estilo. Sin embargo, existen y como tal son reales y conviven con nosotros, haciendo parte de nuestra cultura. David Olguín, un dramaturgo y director especialmente interesado en esta área, tan cercana a la teatralidad, acaba de estrenar un espectáculo que rememora el martirologio de Belisario Domínguez, asesinado por orden de Victoriano Huerta a raíz de sus encendidos discursos contra el chacal y su gobierno. Se dice que ordenó le cortaran la lengua transgresora y desde entonces –allá por 1913– el asesinato (real) y el deslenguamiento (mítico) conviven en la abigarrada historia de México. Naturalmente recuerda de inmediato otro mito histórico análogo, esta vez romano pero con amplio prestigio, el asesinato de Cicerón y el corte de su mano (culpable de sus escritos contra el poder), arrojada luego al senado (también era senador, como Domínguez) como clan advertencia política. La obra se llama La lengua de los muertos y se presenta en el Teatro El Milagro, bajo la dirección de propio Olguín.

El material, de apariencia ultra realista, se brinca pronta mente las amarras y va directo al tratamiento mítico, componiendo un encuentro prácticamente de la duración real de espectáculo, entre Domínguez y Aureliano Urrutia, un célebre cirujano (muerto recién en 1975, a los 103 años) que fue por cien días ministro del Interior de Huerta y al parecer, responsable de al menos 104 "desapariciones" de opositores a régimen de Huerta. Él fue quien, supuestamente, le cortó la lengua antes de hacerlo matar por "Matarratas", otro personaje histórico convocado con libertad, que hacía parte de la policía secreta y se encargaba de los trabajos más sucios de la misma.

Gabriel Pascal, responsable de la escenografía e iluminación, nos propone la conciencia de teatralidad abierta, el juego entre realidades y ficciones, en un espacio a medias morgue –con la camilla e instrumentos correspondientes para una disección al caso–y en parte escenario y símbolo, con grandes áreas abiertas y la mitad de una res colgada. En esto se corresponde con el autor, que rompe en varias oportunidades la verosimilitud empática del diálogo con el recordatorio de que son actores interpretando una escena imaginaria que no sucedió –al menos de esa manera– en esa frontera que tan confusamente suele llamarse "hechos históricos".

Es decir que se trata de una "disertación demostrativa", tan al gusto decimonónico, sobre las maneras del hacer político, sobre las posturas e imposturas de la historia, sobre los personajes críticos en su dialéctica ambivalencia y, naturalmente, la actualidad de todo ese estallido de mutilaciones y asesinatos y el rol que el teatro tiene en la reflexión de lenguajes y circunstancias. Un trabajo complejo, muy bien integrada la dirección con la autoría, que no renuncia a lo clásico de las exposiciones y la superabundancia de textos, con la flexibilidad del montaje y el manejo de los actores desde distintas perspectivas complementarias en la formación de un fresco, que seguramente hubiera encantado a un Orozco o a un Rivera.

Muy atractiva asimismo la composición de los personajes, a manos de Rodolfo Guerrero (Aureliano Urrutia), Humberto Solórzano (Belisario Domínguez) y Gerardo Taracena (que alterna funciones con Marco Aureliano Nava) asumiendo al "Matarratas". Toda una partitura que no teme a los excesos y equilibra sabiamente las largas tiradas teóricas.

En definitiva, una obra de madurez del maestro Olguín, tanto en su rol de autor como de director y un teatro para reflexionar, sin perder un interesante sentido del humor sobre nuestra historia y actualidad.

LA LENGUA DE LOS MUERTOS.Autor y director David Olguín. Con Rodolfo Guerrero, Humberto Solórzano, Gerardo Taracena y Marco Aurelio Nava. Teatro El Milagro, Milán 24, Juárez, 5592-0031. Jueves y viernes, 21:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loes. $200 general; $100 estudiantes, maestros y afiliados al Inapam. Adolescentes y adultos. (Centro)