FICHA TÉCNICA



Título obra El enviado de Cthulhu

Autoría Eduardo Ruiz Saviñón y Francisco de León

Dirección Eduardo Ruiz Saviñón

Elenco Mario Fratta, Guillermo Henry, Gabriel Pingarrón

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, "El enviado de Cthulhu. Para seguidores, admiradores y curiosos", en Tiempo Libre, 27 agosto 2009, p. 54.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

El enviado de Cthulhu
Para seguidores, admiradores y curiosos

Bruno Bert

H. P. Lovecraft (1890-1937) fue un escritor norteamericano, de alguna manera heredero de la tradición creada por Edgar Allan Poe, que murió joven y casi desconocido. Sin embargo, al paso del tiempo y la labor de sus admiradores, terminó constituyéndose en algo así como el gran sacerdote de las historias de terror. Hoy es más reconocido que antaño, a pesar que sigue en un discreto segundo o tercer plano en la historia de las letras de su país. En lo personal me parece interesante, aunque sus escritos no hacen parte de mis textos favoritos y su costumbre de acumular adjetivos en lugar de horror me produce un cierto fastidio. Sin embargo sus admiradores suelen fanatizarse, y dos de ellos en nuestro medio son, indudablemente, Eduardo Ruiz Saviñón y Francisco de León, responsables –junto con Vicente Quirarte– de El enviado de Cthulhu, que se presenta en El Granero.

Se trata de una adaptación que conserva todo el gusto bizarro de Lovecraft: la herencia romántica por el sabor medieval; la presencia de un "profesor" que es rechazado por sus colegas científicos debido a su amor por las ciencias ocultas; los libros como elementos mágicos; el conocimiento como una puerta hacia las tinieblas; el mal como un concepto objetivado en monstruos innombrables; un estudiante que se inicia... Naturalmente todo rememora las viejas lecturas que se hacían a los fines de la infancia hace varias generaciones, mezclando las aventuras de la niñez con las seducciones que comporta la adolescencia. Hoy todo eso ha cambiado de formato y los caminos se han vuelto más tecnológicos y con otras connotaciones. Por ejemplo: las drogas (pócimas mágicas procedentes de selvas vírgenes) y su capacidad para adentrarnos en peligrosos viajes iniciáticos, se han vuelto –como comento a mi lado un joven sonriente– puertas al "pasoneo", peligroso, sin duda, pero más trivial y cotidiano. Por otra parte, la literatura y el cine o el video en última instancia, tienen herramientas de lenguaje mucho más idóneas que el teatro hacia esos mundos fantásticos, sobre todo en tiempos donde los "efectos especiales" son una maravilla. El escenario, la presencia viva de los actores, la materialidad de lo inmediato, vuelve rudimentarios los esfuerzos muy bien intencionados de estos artistas, que luchan con estas imágenes "retro" con toda seriedad pero con pocas posibilidades de salir airosos.

Martha Benítez se hace responsable de la escenografía, el vestuario y la iluminación de ese espacio gótico que es el despacho del profesor, y del mundo subyacente y sus oscuros habitantes. No está mal, sobre todo en combinación con los videos de David Arafat y Rodrigo García, pero indudablemente la ingenuidad ha cambiado de cara y hoy viste otras vertientes, que van desde el repetido estilo Harry Potter hasta las sugerencias de los filmes underground de terror, sobre todo estadounidenses. El tiempo del terror a lo Vincent Price, tan gustado y grandilocuente, ha quedado muy atrás. En todo caso, el desafío sería inventar hoy un nuevo teatro de terror que reconozca las raíces que aquí se convocan.

Pero no he mencionado a los tres actores que asumen el trabajo: Mario Fratta, Guillermo Henry y Gabriel Pingarrón. Resulta muy interesante verlos porque diseñan una estructura de personaje coherente con este tipo de narraciones y se manejan de manera profesional bajo una dirección que conoce muy bien lo que quiere. De hecho, Eduardo Ruiz Saviñón siempre ha seleccionado de manera casi exclusiva a sus actores, algunos de los cuales lo siguen a través de los años en una complicidad no muy frecuente.

En definitiva, una obra dedicada a los seguidores de Lovecraft, a los admiradores del teatro gótico de Saviñón y a los curiosos que les interese una exploración por terrenos poco frecuentados hoy por el teatro.

EL ENVIADO DE CTHULHU, de Eduardo Ruiz Saviñón y Francisco de León. Dir. Eduardo Ruiz Saviñón. Con Mario Fratta, Guillermo Henry y Gabriel Pingarrón. Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-7844. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Centro)