FICHA TÉCNICA



Título obra Ivanov

Autoría Peter Staatsmann

Notas de autoría Versión libre de la obra homónima de Antón Chéjov por el grupo Volkbühne Theater de Berlín

Dirección Dimiter Gotscheff

Grupos y Compañías Volkbühne Theater de Berlín

Elenco Samuel Finzi, Almut Zilcher, Thorsten Merten,Wolfram Koch, Silva Rieger

Referencia Bruno Bert, "Ivanov. Simplemente maduro y consecuente", en Tiempo Libre, 2 abril 2009, p. 52.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Ivanov
Simplemente maduro y consecuente

Bruno Bert

Antón Chéjov (1860-1904) carga sobre sí la dualidad del genio y la frecuente incomprensión de su obra. Así, ya en vida, soportó puestas fallidas, la indiferencia del público y el ataque de la crítica, aunque afortunadamente estas catástrofes se vieron compensadas por momentos de éxito sin retaceos.

Hoy, dentro del marco del Festival del Centro Histórico, tenemos una versión alemana de Ivanov, un texto temprano –de 1887– que también conoció la dualidad del fracaso primero y la consagración más tarde en los escenarios rusos. Pero ahora no son teatristas de esa nacionalidad los que nos lo acercan, sino la Volkbühne Theater de Berlín, una agrupación de gran prestigio pero también siempre en el eje de la polémica, manejando lenguajes absolutamente contemporáneos y provocativos bajo la dirección general de Frank Castorf.

En este caso, se trata de una adaptación de la obra, al parecer a cargo de Peter Staatsmann, responsable de la dramaturgia, mientras que la dirección escénica fue entregada a Dimiter Gotscheff, director de origen búlgaro radicado en Alemania.

En primera instancia, cuando leemos Chéjov asumimos la pesadez de un mundo en descomposición, en el que deambulan seres que son incapaces de una "eficacia vital" dentro de ese universo agónico. Es decir que –correspondiendo con las estéticas naturalistas de su tiempo– el contexto resulta fundamental, porque es un interlocutor esencial que no encuentra respuesta. Aquí, en este montaje, eso desaparece en absoluto: no hay contexto, sólo bruma y vacío. Y tal vez no es lo mismo un mundo en crisis a una ausencia de mundo. Dentro del primero, los personajes son como insectos que rebotan contra la realidad, golpeándose constantemente hasta morir de fatiga o de hastío. Aquí, el director hace líneas con ellos, siempre paralelas al público y trae a los que hablan o monologan hasta proscenio, en un enfrentamiento con espectadores que son reiteradamente mencionados, mirados e interlocutados. Es el teatro el que pasa a primer plano, con un texto híper adaptado, donde Chéjov queda más como referente que como autor. E incluso las actuaciones, por lo regular estridentes y algunas incluso clownescas, disuelven la segunda de las características del ruso, que es el tono impresionista y evanescente que les exigía, aun cuando fuera el propio Stanislávski el que estuviera dirigiéndolos en el Teatro de Arte de Moscú.

A este punto me pregunto si vale la pena considerar este trabajo como un montaje de Ivanov, o más bien que Ivanov fue simplemente un punto de partida para un trabajo original de Dimitr Gotscheff con el elenco de la compañía alemana. Y algo de eso debe haber, supongo, ya que en el propio programa de mano, el nombre de la obra no va acompañado por el de Chéjov. Esto hace las cosas más sencillas, ya que si alejamos a su hacedor originario –cosa que en arte es válida y repetida– no nos vemos obligados a pensar que es una deplorable visión de aquella obra, y podemos empezar a considerar los puntos interesantes de la creación que vemos y que, por supuesto, es mucho más alemana y contemporánea que chejoviana y rusa finisecular. Por ejemplo: el aburrimiento es factor esencial de la obra de Chéjov sus protagónicos sufren de esa enfermedad y nosotros mismos como público solemos probarlo entre taza de té y observación intrascendente mientras juegan cartas o charadas. Pero aquí, en este montaje, donde abunda también, no tiene el tejido de sostén de la melancolía, sino de la irritación; del crepúsculo, sino de la muerte. Y los resultados obviamente son otros.

En definitiva, un teatro para la polémica, maduro y consecuente, pero no necesariamente "el mejor del mundo" como lo vende la publicidad.

IVANOV.Versión libre de la obra homónima de Antón Chéjov por el grupo Volkbühne Theater de Berlín. Dirección escénica, Dimiter Gotscheff; dramaturgia, Peter Staatsmann; con Samuel Finzi, Almut Zilcher, Thorsten Merten,Wolfram Koch y Silva Rieger, entre otros.