FICHA TÉCNICA



Título obra Playmedea

Autoría David Hevia

Dirección David Hevia

Elenco Carolina Politti, Miguel Cooper, Lech Hellwig-Górzynski, Mauricio Pimentel, Mónica Jiménez, Ricardo Rodríguez, Roberto Duarte

Escenografía Sergio Villegas

Iluminación Sergio Villegas

Música Escenofonía: Alfredo González

Vestuario Saúl Liera

Referencia Bruno Bert, "Playmedea. Desbordada pero no contundente", en Tiempo Libre, 27 noviembre 2008, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Playmedea
Desbordada pero no contundente

Bruno Bert

No todos los mitos antiguos han llegado a nosotros conservando cierto poder de seducción. Apenas algunos, sobre todo aquellos en donde el horror es palpable. Es el caso de Medea, con sus lejanos ecos en Eurípides, Ovidio e incluso Séneca, que a través de un laberinto de reinterpretaciones y aggiornamentos, sigue interesando en las artes contemporáneas. Tal vez el más famoso referente teatral, de corte naturalista y sesgo melodramático, del siglo fue la versión de Anouilh (1953), aunque por supuesto es sólo una entre tantas, que como espejos deformados lo reflejan hasta lo irreconocible. Ahora, David Hevia, nos trae como autor y director Playmedea, otra llamada a la controvertida semidiosa. Es interesante el título, porque hace referencia a una revista también bastante mítica, como es Playboy, cargada de sofisticación, superficialidad y sobre todo cosificación de la mujer como "conejita" al uso de los ejecutivos. La mujer objeto de uso y descarte, tal vez en asimilación a los manejos de Jasón según las viejas historias.

Aquí, Sergio Villegas, encargado de la escenografía e iluminación, crea un mundo dentro del mundo del teatro, y una vez instalados en nuestra butaca y tras un breve prólogo, nos hace pasar a una tienda, de esas blancas de lona, muy contemporánea, donde la gente se reúne a cenar en las fiestas al aire libre, con sillas y mesas plegables y baratas pero forradas y con moños, bajo techos de gasa blanca o telas cursis por el estilo. No creo que el reino de Creón resultara tan clasemediero, pero sí es congruente con la propuesta avanzada en el nombre. Allí, se supone que nos hacen partícipes del banquete, pero si éste es la obra misma están de más los platos, servilletas, copas e incluso mesas; y si hay una asimilación a la realidad de convivio, les faltó así sea un vaso de vino y un plato con aceitunas (tan griegas y económicas). Es decir, que por ahí gotea un desfase y el entorno se vuelve adornoso e innecesario. El texto resulta como una especie de híbrido, con partes que recuerdan mucho (por no decir que copian porque no he cotejado los libretos) párrafos de los clásicos y al propio Anouilh, y con un exceso ilustrativo que no termina ni de convocar ni de recrear la historia y sus protagonistas, con los polémicos hijos asesinados casi en primer plano.

No entiendo qué Medea nos trae, cuáles son las diferencias con las anteriores y mucho menos que ella "sea la madre de los que se revientan las entrañas para salvar a los otros", según reza un gran texto en el programa de mano. Está claro que en esta versión los hijos –allá niños de poca edad, aquí jóvenes con actitudes infantiloides– tienen un papel mayor que en la historia original, aunque arriben a un mismo fin.

Tampoco se siguen puntualmente las acciones de la madre ni las reacciones de Creonte, pero esto no tendría gran importancia si pudiéramos asirnos de una nueva visión lo suficientemente clara como para tomar partido sobre la propuesta ideológica del autor y director.

El elenco, bastante extenso, está encabezado por Carolina Politti y Miguel Cooper, con una actuación más cercana a las intenciones de Anouilh que a los clásicos, pero con parrafadas y acciones que evitan el naturalismo y se adentran por caminos y lenguajes que no mantienen de manera coherente, creando un campo expresivo un tanto confuso, como lo son las intenciones mismas del creador.

En definitiva, una Medea que no se desprende del pasado ni le es fiel; que avanza sobre márgenes más contemporáneos pero no termina de cristalizarlos de manera eficiente para el espectador. Interesante en muchos momentos, superabundante en palabras y acciones, desbordada pero no contundente, desacralizadora pero un tanto en el vacío, nos deja una sensación de que seguramente lo que estaba en la mente de su creador debía ser mucho más confrontante y de interés que lo que finalmente devino en espectáculo.

PLAYMEDEA, Autor y director: David Hevia. Escenografía e iluminación: Sergio Villegas. Vestuario: Saúl Liera. Escenofonía: Alfredo González. Intérpretes: Carolina Politti, Miguel Cooper, Lech Hellwig-Górzynski, Mauricio Pimentel y Mónica Jiménez, entre otros. Teatro El Galeón, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio). Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. (Centro)