FICHA TÉCNICA



Título obra La señora de su casa

Autoría Darío Fo y Franca Rame

Dirección Carlos Corona

Elenco Héctor Suárez

Espacios teatrales Teatro 11 de julio

Referencia Bruno Bert, "La señora de su casa. Traición a Darío Fo", en Tiempo Libre, 28 agosto 2008, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La señora de su casa
Traición a Darío Fo

Bruno Bert

Desde hace más de 50 años Darío Fo compone e interpreta, junto con Franca Rame, su esposa y compañera de andanzas artísticas y políticas, textos provocativos donde el humor y la denuncia social se unen de manera indisoluble. Estos materiales han recorrido el mundo una y otra vez. Sobre todo los monólogos, ya que pueden montarse a muy bajo costo y casi en cualquier parte. Entre ellos está el que aquí suele traducirse como La señora de su casa, y que he visto en más de una oportunidad asumida por un actor. Hoy quien hace esto, dirigido por Carlos Corona, es Héctor Suárez en el Teatro 11 de Julio.

La anécdota es simple, casi como de costumbre en Fo, porque la intención está en una fácil comprensión y en el seguimiento entre fársico y serio de un problema social que seguramente encontrará reconocimiento entre el público presente. Aquí vemos a una señora de clase media, en su departamento, con todas las "comodidades" que le provee un solícito marido que además la tiene encerrada bajo llave por cuestiones de celos. Él se encarga de todo para que ella no salga de la casa y la usa a voluntad en la mesa, en la cocina y en la cama sin ningún interés por que ella pueda manifestarse ni mínimamente como ser humano independiente. Si hay quejas, llueven los golpes. Además hay un bebé y un cuñado paralítico que atender en el más amplio sentido del término. La soledad y la frustración le hacen inventar una vecina imaginaria frente a su ventana –donde está el público, claro– a la que contará sus historias durante la hora y media del espectáculo.

El texto es súper conocido, el director tiene un nombre acreditado y ni qué decir del actor, con una larguísima carrera en teatro, cine y televisión. Es decir, las condiciones para un buen trabajo están casi dadas por sentado. Y así resulta, con algunas salvedades. La principal es el desequilibrio entre los componentes de la comedia. Se supone que a través de la risa llegamos a la conciencia, por lo tanto el porcentual de comicidad, si bien alto, no debe serlo tanto como para que nos riamos de todo indiscriminadamente, porque entonces desvalorizamos los problemas planteados. Un poco de eso sucede, tal vez como una especie de concesión al público, que de esta manera nunca habrá de aburrirse. Por otra parte, evidentemente el melodrama quedará de lado y aquí así sucede, salvo un par de momentos donde lo rozamos breve pero intensamente; y por último, el personaje, un ser débil y de pocas luces, lo cual explica que acepte la situación en que se encuentra, aquí termina siendo una mujer inteligente, casi culta, de armas llevar (literalmente) y con una fuerza tal que con seguridad se cargará al marido, a su ex amante, el cuñado lisiado y calentón y a cuantos se le pongan delante, invalidando entonces la situación de base, ya que uno se pregunta de dónde sacó tanta fuerza y claridad en una hora de "charla" con la vecina (en la adaptación no se plantea como imaginaria) cuando lleva años aceptando toda clase de humillaciones, con quién sabe cuántos intentos de suicidio de por medio. Aquí es la fuerza del actor la que con un final de caballería americana al galope da por sentado y a la fácil que cualquiera puede hacer lo mismo. Lo cual es falso y catártico, es decir, la mujer ve resuelto en el escenario lo que, de esa manera al menos, jamás podrá resolver a solas y en su casa. Algunas se dirán: "Claro, después de todo era un hombre", lo que peligra invertir el motivo de elegir a un actor para un papel de mujer.

Fuera de lo mencionado, el teatro estaba casi lleno de un público claramente divertido, el ritmo de la obra muy sostenido y la sonrisa siempre a la mano. Pero a mi gusto no le dieron el Nobel al bueno de Fo por divertir a la gente, sino más bien por rescatar la potencia subversiva de ese tipo de trabajos populares. Y no es poco.

LA SEÑORA DE SU CASA, de Darío Fo y Franca Rame. Dir. Carlos Corona. Con Héctor Suárez. Teatro 11 de Julio, José María Vértiz 668, Narvarte (Metro Etiopía), 5538-2964. Sábado y domingo, 18:00 y 20:15 horas. Locs. $300 y $250. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Acomodador de coches. (Sur)