FICHA TÉCNICA



Título obra El evangelio según Clark

Autoría Richard Viqueira

Dirección Richard Viqueira

Elenco Mauricio Galaz, Marco Aurelio Nava, Carlos Valencia, Richard Viqueira

Espacios teatrales Teatro del Centro Cultural Helénico

Referencia Bruno Bert, "El evangelio según Clark. Verdadera provocación", en Tiempo Libre, 24 julio 2008, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

El evangelio según Clark
Verdaderaprovocación

Bruno Bert

De Richard Viqueira me había tocado ver hace ya algún tiempo un trabajo con elementos de artes marciales aplicadas al teatro. Se llamaba Vencer al Sensei y resultaba muy atractivo por la claridad de sus objetivos, la precisión de los entrenamientos, un cierto desafío al espectador que debía estar muy cerca de los actores en lucha... en fin, un trabajo que no prometía más de lo que entregaba, aunque esto no pasara de un cierto divertimento profesionalmente realizado. Ahora, el mismo director ha generado otro espectáculo que lleva por nombre El evangelio según Clark, y aquí la cosa se complejiza.

En primera instancia debemos recordar que los evangelios "apócrifos", reales, literarios o bromistas abundan: Saramago se mandó el suyo hace unos años (el de Jesucristo) y la televisión "cultural" hace aparecer los propios con cierta regularidad (el de Judas, el de María Magdalena, etcétera), así que ¿por qué no puede Viqueira convocar otro, esta vez desde la perspectiva de Clark (Kent, por supuesto)? Todo es válido, sobre todo si se hace bien.

Entonces Viqueira reúne un grupo de tres intérretes y, actuando junto a ellos, se ubica antes que nada en la base: lo suyo es un trabajo de preparación física, habilidades corporales y entrenamiento de riesgo. Eso es lo que está constantemente en primer plano, como en el caso del Sensei, pero en esta oportunidad, aunque todo suceda en un espacio con sólo tres columpios para todas las acrobacias posibles, van a tratar el tema de los profetas, Mesías, enviados divinos, súper héroes y salvadores de la humanidad, uniendo dos extremos: Cristo y Superman, más las figuras complementarias de Judas, María Magdalena, Luisa Lane y Luthor, el villano de la kriptonita. De eso nace una verdadera provocación.

No necesitamos avanzar mucho en el trabajo para advertir que no solamente se trata de un conjunto de actores entrenados para las acrobacias, sino que también resultan muy eficaces en el área expresiva. Ellos son –además del director– Mauricio Galaz, Marco Aurelio Nava y Carlos Valencia, quienes a velocidad de cine mudo, con humor desenfadado, arremeten contra los mitos populares, sean de la iconografía contemporánea o del cristianismo –y judaísmo– tradicional. Esta vez sí dan para la polémica, porque la libertad para la burla y el sarcasmo puede incluso orillar la agresión desde un punto de vista, no digamos que ortodoxo o fundamentalista, pero más o menos conservador. Esa audacia me parece espléndida, porque si somos capaces de salvar de la corrosión de la risa nuestras ideologías, tanto religiosas como políticas, sólo entonces merecen seguir vigentes para nosotros. Así que estuve muy atento a la reacción del público, visiblemente plural en una sala llena debido al estreno. Es posible que abundaran los asombros y las dudas, pero no existió una sola intervención airada, ningún inquisidor exaltado por la indignación y sí más bien un aplauso muy generoso de tirios y troyanos: los equilibristas habían logrado no caer del trapecio, tanto en sentido real como figurado.

Recuerdo que a principios de los ochenta, la puesta de Cúcara y Macara, con su mofa a la imagen guadalupana, había generado una agresión directa a los actores en función: es de alegrarse que 30 años no pasaran en vano en la madurez del público y la audacia de los creadores.

Dijimos que se trata de un equipo homogéneo y eficaz, muy cierto, pero no puedo menos que mencionar el trabajo de Carlos Valencia como un punto especial de habilidad y talento, con esa mezcla que termina por ser casi indiferenciada entre el tímido Clark, la profesional Magdalena y la romántica Luisa. Un trabajo excelente. Como el del director, capaz de componer una estructura compleja a través de módulos muy simples.

Y nada más. Naturalmente resultará muy polémica, pero vale la pena verla, tanto salga riendo o mascando indignaciones.

El evangelio según Clark Autor y director Richard Viqueira. Con Mauricio Galaz, Marco Aurelio Nava, Carlos Valencia y Richard Viqueira. Teatro del Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn (MB Altavista), 4155-0900. Miércoles, 20:30 horas. Loc. $150; descuento de 30% a estudiantes, maestros y afiliados al Inapam. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 75 mins. Estacionamiento. (Sur)