FICHA TÉCNICA



Título obra La mujer de antes

Autoría Roland Schimmelpfenning

Dirección Jorge Vargas

Elenco Erika de la Llave, Rodolfo Arias, Alicia Laguna, Rocío Leal, Bernardo Benítez

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, "La mujer de antes. Un producto fracturado", en Tiempo Libre, 10 julio 2008, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La mujer de antes
Un producto fracturado

Bruno Bert

De Roland Schimmelpfenning, afamado dramaturgo alemán, sólo he visto en escena La noche árabe, un trabajo literario muy interesante acompañado en ese momento por un sólido, montaje. Por eso, frente al estreno de La mujer de antes, otro texto suyo que ahora lleva a escena Jorge Vargas, asistí con cierta expectativa.

"La mujer de antes, es el título para el desarrollo de una situación 'improbable'", nos adelanta el programa de mano. En ella una mujer aparece en la vida de una familia que está mudándose para recordarle al hombre que hace 24 años fueron pareja y él, entonces, le juró amor eterno y debe cumplir su promesa. Digamos que salvo bajo una lectura lineal, la r idea está llena de posibilidades: ella ya podría estar muerta, está loca, no existe y es una evocación de él, etcétera. No obstante, el autor insiste en la linealidad argumental, quebrando cualquier posible interpretación más imaginativa y volviendo inverosímil una y otra vez la línea de acciones. Complementando esto, en la estructura dramatúrgica hay un juego reiterado con el tiempo, un ir y venir dentro de los minutos u lloras vecinos a lo que se nos presenta, que podría sugerir sesgos muy inquietantes.

Y sin embargo, el recurso se vuelve intrascendente en la medida que no modifica sino climáticamente lo que se está contando. Casi como un juego estilístico bastante gratuito. A lo que se suma el concepto de espacio en la puesta –a manos de Héctor Bourges y Karla Rodríguez– que sugiere un ámbito estilo cinta de Moebius, es decir, un continuum que relaciona tiempos y espacios, donde todo está congelado, lo que daría para reglas de funcionamiento propias, ajenas a lo cotidiano, que sin embargo no se ven por ninguna parte. Ni siquiera creando una realidad paralela que pudiera contener la suma de anomalías, generando patrones nuevos de lectura para poder contraponer con las minúsculas situaciones ultrarrealistas como son el bañarse y cosas por el estilo.

Por último –aunque cabrían muchas observaciones más– de pronto y hacia el final, aparece un inverosímil convocar la figura clásica de Medea, básicamente a través del manto de fuego, regalo con que aquella incineraba a la novia de Jasón, recurso de magia que no parece caber en ninguna parte ni de la historia, ni del estilo utilizado para contarla.

Entonces, lo que nos sucede es que andamos a los saltos por el espectáculo, sorteando obviedades –como el cajón de los juguetes desparramados, por ejemplo–, tratando de reinterpretar el sentido de ciertos lugares comunes, buscando la quinta pata del gato que nos explique casi mágicamente por qué las cosas se cuentan de esa manera, y sentir que en realidad todo tiene una lógica quizá de base cuántica que no hemos advertido oportunamente.

Los actores son Erika de la Llave como la mujer que regresa, Rodolfo Arias es el marido en crisis, Alicia Laguna como su esposa, Rodrigo Espinosa como el hijo de ambos y Rocío Leal encarnando a la novia de este último. Todos son nombres conocidos, a los que hemos visto trabajar con solvencia en más de un montaje. Lo hacen bien, sólo que, a mi entender, lo que falla es la frontera entre su naturalismo narrativo y la forma del sucederse las cosas en ese mundo, donde lo convencional se descuartiza sin llegar a proponer una alternativa ni poética, ni mítica, ni psicológica.

Creo que el camino de la dirección no llega a apoderarse totalmente de las sugestiones de la autoría. Pienso que el autor se manejó con muchas audacias y contradicciones visibles, que tal vez sólo pueden cobrar sentido o en la lectura o en la audacia de quien monta textos tan peligrosos como este. Está claro que Vargas ha trabajado sobre el riesgo, lo que se agradece, pero siento que el producto final está muy fracturado para ser asimilado como una nueva unidad del tipo que sea. Una pena, porque se trata de un equipo talentoso.

LA MUJER DE ANTES, de Roland Schimmelpfenning. Dir. Jorge Vargas. Con Erika de la Llave, Rodolfo Arias, Alicia Laguna, Rocío Leal y Bernardo Benítez. Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-7844. Martes y miércoles, 20:00 horas. Loc. $150. Sitema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Centro)