FICHA TÉCNICA



Título obra Placer y dolor

Autoría Chantal Bilodeau

Dirección Angélica Rogel

Elenco Yuriria del Valle, Juan Carlos Vives, Mahalat Sánchez, Juan Carlos Medellín, Ernesto Álvarez

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, "Placer y dolor. Tánatos al natural", en Tiempo Libre, 30 agosto 2007, p. 26.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Placer y dolor
Tánatos al natural

Bruno Bert

En La Gruta se está presentando una obra de Chantal Bilodeau bajo la dirección de Angélica Rigel. Se llama Placer y dolor y el tema, literalmente según su título, es el masoquismo. No es un área muy frecuentemente abordada por la literatura y el teatro, al menos de manera directa. Apenas si recuerdo algunos textos de Sacher Masoch (de donde deriva el nombre de "masoquismo"), algunas historietas de Guido Crepax, en los setenta-ochenta en exquisitas ediciones encuadernadas en tela negra; y aquí en México, los insólitos e inquietantes cuentos de Mario Bellatín, por ejemplo. Pero no mucho más.

El texto que se nos presenta está encuadrado en la historia de una mujer, que por un lado hace una vida rutinaria y normal (oficinista y novia casadera con pareja sosegada y de clase media), y por el otro, escribe, aunque de manera un tanto clandestina, cuentos que algunos consideran pornográficos, con un fuerte ascendiente masoquista, compuestos en primera persona. Y esa parte de su personalidad, generalmente reprimida ante la vista de los allegados, contiene un personaje imaginario –un hombre– que es la pareja de tortura y placer de sus sueños y su literatura. Y ese mundo, entre inquietante y peligroso, va desbordando hacia una realidad cotidiana que primero, con una cierta fascinación, intenta contenerlo, y luego –ante el claro exceso frente a las "buenas costumbres", rechaza a la mujer sumergiéndola en la posibilidad de la locura o la muerte.

Un material bastante polémico que puede leerse no sólo literalmente –aunque creo que esa es su dirección– sino también como una parábola sobre la mediocridad y las transgresiones en el plano que contiene lo físico, pero sin agotarse en él. Expandiéndose hacia lo intelectual y ético.

Paradójicamente, el montaje –con una ambientación un tanto pobre sin responsable a la vista– me recuerda algunos textos del marqués de Sade, en donde la disquisición filosófica abunda a veces más que la acción misma y sus desenfrenos tan minuciosamente detallados. Me pregunto si la puesta gana con el cierto naturalismo descriptivo que adopta o si, al revés, no se potenciaría más con un grado más alto de abstracción donde todo estuviera contenido en el valor de las palabras, entrechocando con las posibilidades de devastación que la tortura entrega lenta y reiteradamente. Como en el Farabeuf de Elizondo, por cierto, un libro muy significativo en nuestra literatura.

Entonces, la dirección es capaz de contener a los actores y su trabajo corporal y textual, aunque en lo personal creo que atenúa el malestar que debiera crear en nosotros a partir de un grado de trasgresión que más que ser ilustrado con parquedad debiera ser potenciado por la negación, para que nuestra imaginación trabaje mucho más que nuestra girada, discutiendo los impulsos, generando en el espectador la crisis del deseo y el horror que propone el material textual.

Los actores son Yuriria del Valle como la protagonista, con una labor interesante, pero en la que no termina de verse el desgarrarse entre la "normalidad" que desea y la trasgresión que le gana tanto la voluntad como la razón. El espacio desgarrador de la frontera y la tensión; Ernesto Álvarez, en el personaje imaginario, tal vez el mejor plasmado en escena; Juan Carlos Vives, en un decano rígido en su traje y función, pero lleno de deseos que no puede canalizar; Mahalat Sánchez en una interesante propuesta de la amiga de la protagonista, y Juan Carlos Medellín encarnado un marido carente no sólo de transgresiones sino de capacidad de asumirlas desde la perspectiva erótica.

En definitiva, un material polémico y casi naturalmente pesimista sobre el lado tanático del hombre y del medio social que lo contiene.

PLACER Y DOLOR, de Chantal Bilodeau. Dir. Angélica Rogel. Con Yuriria del Valle, Juan Carlos Vives, Mahalat Sánchez, Juan Carlos Medellín y Ernesto Álvarez. Foro La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn (MB Altavista), 3640-3139. Martes, 20:30 horas. Loe. $120. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. Estacionamiento (Sur)