FICHA TÉCNICA



Título obra Litoral

Autoría Wajdi Mouawad

Dirección Hugo Arrevillaga

Elenco Ricardo Rodríguez, Rebeca Trejo, Mauricio Garmona, Pedro Mira, Marcelo Galván, Alejandra Chacón, Sharon Zundel, Miguel Ángel Canto

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Referencia Bruno Bert, "El litoral. Saturación de estímulos", en Tiempo Libre, 29 marzo 2007, p. 25.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

El litoral
Saturación de estímulos

Bruno Bert

Desde hace unos años han aumentado notoriamente los proyectos teatrales que abarcan varios países y culturas; ya sea por apoyo de sus instituciones y las nuestras, o por interés directo de sus creadores, capaces de poner en pie una obra a pesar de las distancias y dificultades económicas. Ahora, en el pequeño refugio de La Capilla, Canadá se hace presente de nuevo a través de Wajdi Mouawad, un autor nacido en Líbano, criado en Francia y que actualmente radica en Montreal. Complejo prisma cultural que se enriquece y complica aún más con la aportación de los grupos mexicanos Tapioca Inn y Los Endebles que toman su obra El Litoral, y la llevan a escena bajo la dirección de Hugo Arrevillaga.

Parece bastante natural que el material elegido trate –simbólicamente– sobre esa franja, esa frontera, entre el mar y la tierra a la que llamamos "litoral". Porque un teatro con tantas raíces visibles, debe seguramente hacerse cargo de las preguntas esenciales del hombre en cuanto a tiempo y espacio. Tiempo recorrido desde la infancia hasta la madurez; espacio de países y particularidades, con sus costumbres y tragedias, con sus memorias y olvidos, con sus puntos de encuentro y las soledades insoslayables. Entonces, El Litoral, resulta ser el viaje mítico de un joven de 30 años, con el cadáver de su padre a cuestas para encontrar la tierra donde sepultarlo. Con una cohorte de fantasmas y contemporáneos. Ciertamente el tema no es nuevo, y la historia de la literatura recuerda los ecos de viajes similares, con el terrible peso de los muertos y los espacios que se vuelven como cuna de nuestros antepasados. Recuerdo a Kadaré, claro, pero Latinoamérica también es fértil en muertos que no acaban de cerrar los ojos aunque sus huesos se estén desparramando por las tierras que desandan sus descendientes.

Aquí, posiblemente en un intento de generalización, no quedan muy claras las partes: ni los orígenes ni los destinos. Cierto que guerras hay en todos lados y se suceden desde el principio de los tiempos, pero es indudable que siempre me veré más claro en la mirada del otro si ésta a su vez es transparente. No creo que hubiera peligro de banalizar la tragedia por particularizarla y permitirnos aferrar sus partes con más facilidad. Así, las historias de los muertos y las barbaries de los vivos, no dejan de ser de todos si claramente detectamos donde sucedieron y a manos de quienes, que en definitiva, la memoria se ejercita con el recuerdo de los genocidas, sean argentinos, libaneses o kurdos, pues casi todos los países nos espejamos en las terribles historias ajenas.

Siento que el montaje, atractivo en muchos momentos, se encuentra como abigarrado, reiterando situaciones, duplicando circunstancias, abundando en un canto sobre los mismos puntos que tal vez se volvería más afectivo y conmovedor si mirara la esencia. Creo que tanto Mouawad como Arrevillaga no se permiten dejar nada en el tintero, y todo queda convocado, jugando con los opuestos vida-muerte; sexo-soledad; pertenencia-desarraigo; violencia-amor... y tantos más, hasta saturarnos de estímulos sin dejarnos ir por un sendero concreto hasta agotarlo en sus motivaciones.

Así, también el grupo de personajes, asumidos por cerca de una decena de actores, es una avalancha similar a un sueño obsesivo, a una pesadilla diurna, que revolotea alrededor del protagonista como las Erinias griegas y su relación con la venganza y la familia, aquí transformadas en sueños medioevales de la infancia o un equipo persecutorio de cine. Tal vez el signo de la desmesura no colabora para la asimilación de un material cargado de buenas ideas, abundantes imágenes, fuertes denuncias y una poetización que no logra la síntesis necesaria, mostrándose más como la reunión de los materiales necesarios para otra aproximación más decantada de lo mismo.

LITORAL, de Wajdi Mouawad. Dir. Hugo Arrevillaga. Con Ricardo Rodríguez, Rebeca Trejo, Mauricio Garmona, Pedro Mira, Marcelo Galván, Alejandra Chacón, Sharon Zundel y Miguel Ángel Canto. Teatro La Capilla, Madrid 13, Coyoacán, 3095-4077. Martes, 20:00 horas. Loc. $100. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 120 mins. Acomodador de coches. (Sur)