FICHA TÉCNICA



Título obra Algunos cantos del infierno

Autoría Emilio Carballido

Dirección Ricardo Ramírez Carnero Héctor

Elenco Holten, Froylán Cuenca, Minerva Valenzuela, Martha Aura, Everardo Arzate

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Bruno Bert, "Algunos cantos del infierno. Friso esculpido con tosquedad", en Tiempo Libre, 22 marzo 2007. p. 26.




imagen facsimilar

Referencia ElectrÓnica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Algunos cantos del infierno
Friso esculpido con tosquedad

Bruno Bert

Emillo Carballido es el decano de nuestros dramaturgos. Aquel que resume en sí casi sesenta años de la historia del teatro en nuestro país, con una de las más fértiles producciones, y dentro de ésta un puñado de títulos de una muy alta calidad. Y sigue escribiendo y estrenando. En este caso con Ricardo Ramírez Carnero, que ya ha dirigido otras obras suyas, con un material que compusiera hace unos quince años, justo después de la caída del muro de Berlín, y junto con él de las ideologías imperantes hasta ese momento. Se trata de Algunos cantos del infierno, que se está presentando en El Galeón.

El tema son las drogas, mostradas en sus efectos como si se tratara de un largo fresco didáctico-grotesco, pintado tal vez en los bordes rocosos donde los condenados de La Divina Comedia purgan eternamente sus pecados separados entre sí por recitativos cantados en vivo por una orquesta rock. Y como nexo con los proveedores, continuando la cercanía religiosa de la inspiración, un cura, que oficia misa, recoge limosnas y distribuye polvo ganándose un lugar cabeza abajo entre las llamas, como cientos famosos papas mencionados por Alighieri en su obra. Claro que no se trata de un alegato metafísico contra el pecado, sino casi un resultado de la inconsistencia de la izquierda en la formación tanto de las sociedades que en esos momentos desaparecían en medio de la indiferencia de sus poblaciones, como de las personas, aquí representadas por un madre entre intelectual, irresponsable e ingenua, muy sesentera, que se queda en las palabras y los íconos de superficie mientras el hijo se desbarranca hacia el delito, la dependencia y la muerte.

La obra está montada en un espacio cualquiera, un marco vacío que posiblemente contuviera otros títulos del mismo ciclo en El Galeón. Esto no es grave por la textura del material y el tratamiento que le da Carnero, pero estéticamente empobrece el producto al no conferirle un ámbito propio a pesar que figuran los nombres de Ballina y Nava en el programa. En relación al montaje mismo, está concebido a grandes trazos, como esa pintura de la que hablábamos o como un friso esculpido con cierta tosquedad. Hay muchas remembranzas del teatro del cuerpo que prevaleció justamente entre los creadores de izquierda de hace unas décadas –como aquella antológica Hair de principios de los setenta, con su exultante desborde de desnudos– sólo que invirtiendo aquellos tonos triunfalistas y felices, volviéndose la exaltación de la muerte y el sin sentido.

Cerca de veinte actores y músicos pueblan la escena, la mayoría vinculados a la escuela de arte teatral, donde Carnero ha sido director hace unos años. También figuras de un teatro comprometido, tradicionalmente solventes en su calidad artística, como Marta Aura. El trabajo de todos intenta una gran intensidad, como corresponde a figuras que escapan de un realismo cotidiano (pero no completamente) para formar parte de una cohorte de seres anónimos destruidos por la corrupción social. El resultado es ambivalente: interesante por momentos, desgarrador, en otros, didáctico en los más, un tanto acaballado entre una cotidianeidad repleta de narcomenudeo y cabezas cortadas, que sabemos más fuerte que nunca a nuestro alrededor, y un discurso textual y estético que se va haciendo del ayer, que se va envejeciendo frente a las nuevas corrientes y formas de aproximación de lo que seguramente .podríamos considerar como teatro político con una abierta denuncia que señala más a las víctimas que a los grandes victimarios.

En definitiva, la voz del maestro Carballido, con una larga coherencia de discurso, en las manos y la obra de uno de sus discípulos. Para la polémica y las opiniones encontradas, sin duda alguna.

ALGUNOS CANTOS DEL INFIERNO, de Emilio Carballido. Dir. Ricardo Ramírez Carnero. Con Héctor Holten, Froylán Cuenca, Minerva Valenzuela, Martha Aura y Everardo Arzate. Teatro El Galeón, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8771 ext. 503. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loe. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 100 mins. (Centro)