FICHA TÉCNICA
Título obra Sexualidades
Autoría Nancy Cárdenas
Dirección Nancy Cárdenas
Elenco Raymundo Capetillo, Constantino Costas, Ivette Proal, Regina Torné
Espacios teatrales Foro Shakespeare
Cómo citar Rabell, Malkah. "Sexualidades de Nancy Cárdenas". El Día, 1992. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Sexualidades de Nancy Cárdenas
Malkah Rabell
Con semejante título: Sexualidades es fácil imaginar de qué trata el reciente drama –o melodrama, o hasta tal vez una comedia– de Nancy Cárdenas. Y el público, con su morbo instintivo despierto, no se equivocó cuando al día siguiente del estreno llenó la sala del Foro Shakespeare. Ya ante la taquilla la "cola" llegaba hasta la esquina de la calle. Creo que el auditorio gozó de esta obra bien construida, con habilidad e inteligencia, ágilmente dirigida por la misma Nancy Cárdenas, con actores que en su mayoría –tres sobre cuatro– no eran profesionales. Por lo menos nunca los oí mencionar.
No obstante la obra me resultó desagradable, con su búsqueda de motivos morbosos: homosexualismo, niños violados al por mayor, y sus demás "hechos de la vida cotidiana". Desde luego, no faltan tales sucesos en el mundo, y hasta en la vida cotidiana abundan. Pero no es necesario exhibir en el escenario a un hombre desnudo para darnos cuenta que unos momentos antes tuvo relaciones con otro de su sexo. Tenemos bastante imaginación para comprenderlo. Además los dos protagonistas no dejan de hablar de ello.
No podemos negar que es muy atractivo desde el punto de vista actoral, una escena cuando uno de los personajes, el homosexual, trata de seducir a otro hombre completamente normal y además que es su médico, y lo hace con una técnica digna por su desfachatez de una cortesana muy entrenada en su profesión. Lo que no deja de ser cómico.
Sin duda es corriente en la vida diaria, lo que no impide que sea chocante. Por lo menos para mí. Pero no a todos les sucede lo mismo, y los calurosos aplausos al final del espectáculo lo demuestran. Pero, aunque me tachen de vieja puritana ridícula, no dejaré de protestar contra la exigencia de algunos directores de escena de exhibir desnudos a sus protagonistas. Lo que es un atentado contra la dignidad humana. Aunque también hay actores, y sobre todo actrices a quienes les encanta hacerlo. Pero también recuerdo que hace unos diez años en Inglaterra los actores desfilaron por las calles de Londres cargando letreros: "Protestamos contra las exigencias de desnudarnos en el escenario". Creo que no faltan actores nacionales que desearían hacer igual manifestación. Además lo manifiestan al negarse a exhibirse sin ropa en el escenario.
En cuanto a la actuación de los cuatro intérpretes, en esa historia, tal vez verídica, o por lo menos posible, de un médico enamorado de su esposa, partidario de una vida normal, fiel y dedicado a su profesión, que se deja seducir por uno de sus pacientes, un homosexual, a tal punto que llegamos a preguntarnos, ¿quién es más desviado sexualmente, él que lo proclama, o él que lo esconde? En los dos papeles protagónicos masculinos, el del médico, Raymundo Capetillo, y el del paciente, Constantino Costas, el primero es excelente, con una estupenda dicción, que no pierde una sola palabra, ni siquiera en los largos parlamentos; en tanto el segundo, actor tal vez de menos experiencia, a veces deja perder para el oído del espectador, algunas palabras, pero muy pocas veces. En cambio los dos personajes femeninos demuestran una ausencia bastante grave de dicción, y a menudo casi no se comprende lo que dicen. En cambio, las dos, tanto la esposa incomprensiva, que no perdona su debilidad que puede ser momentánea o permanente, a su esposo, Ivette Proal, como la amiga, Regina Torné, que demuestra una excesiva comprensión para los pecados del marido ajeno, las dos se desenvuelven en el escenario con mucha libertad y dominio del oficio.
Redondea la función una escenografía muy funcional, limpiamente ejecutada para las necesidades de un espacio escénico bastante reducido, que queda dividido en dos áreas el del consultorio y el de la casa del protagonista.